Category: Reflexiones


La historia de un silencio

El pasado sábado 26 de octubre perdía la vida en la carretera el portero del Girona B, Nil Marín. La trágica noticia, que corrió como la pólvora, inundó las redes sociales y durante el fin de semana fueron continuos los homenajes a la figura del joven portero en todo el territorio catalán y en otros lugares donde competían equipos de fútbol catalanes. La gran mayoría de ellos, realizaron un minuto de silencio antes de sus partidos en recuerdo del joven deportista fallecido. Aunque hubo un campo de fútbol, ese espacio que tantas veces vio a Nil reír, llorar, encajar goles y celebrarlos, en el que aun jugando un equipo catalán no se produjo el minuto de silencio. La U.E. Llagostera, equipo también de la provincia de Girona, jugaba su partido correspondiente a la décima jornada de 2ª división B en campo del Olímpic de Xàtiva, por lo que los directivos del equipo de Girona pidieron permiso a su presidente, Alfonso Rus, para que se guardara un minuto de silencio en honor a la figura del jugador del Girona F.C., iniciativa que fue rechazada con un rotundo “Hacedlo en vuestra casa” por parte del Sr. Rus.

Debo ser especialmente maquiavélico, pero la negativa del presidente del Olímpic a tal gesto me parece que tiene una clara connotación política. El desprecio que emana su contestación ante un suceso de este tipo y su condición de dirigente del PP, president de la Diputació de València y alcalde de Xàtiva me sugieren la ligera sospecha de que antes del encuentro Olímpic-Llagostera Nil Marín no fue recordado en silencio por el hecho de ser catalán. Y es que no he podido evitar retrotraerme a esa época en la que aquellos que ganaron la Guerra Civil tenían la rancia costumbre de no dar digna sepultura a muchos de los muertos que por el hecho de ser rojos o separatistas eran indignos de recibir tal honor, algunos de los cuales yacen enterrados desde hace años en cunetas o fosas comunes mientras que sus muertos fueron despedidos con todos los honores de Estado. Es fácil, por tanto, desde esta perspectiva, invocar al olvido y argumentar que la memoria histórica debe ser olvidada y cerrar definitivamente la herida. Pero no se antoja fácil olvidar desde el otro bando, desde el bando de los hijos y los nietos de los que perdieron la guerra y sufrieron en sus carnes no sólo el dolor de las pérdidas sino el dolor por el desprecio a sus seres queridos. Y es mucho más difícil olvidar cuando años después, aquellos que abogan por sanar las heridas y recurrir al olvido y al mutuo perdón siguen teniendo la desfachatez de ningunear y despreciar un pequeño homenaje, como en aquellos tiempos pretéritos, por el hecho de que Nil Marín fuese del bando contrario. Y es que la historia no ha cambiado tanto. Si Nil hubiera sido madrileño, andaluz o gallego hubiese tenido su homenaje en Xàtiva, pero era catalán, y posiblemente estuviera muy orgulloso de serlo, ese fue su único pecado.

Es difícil, muy difícil Sr. Alfonso Rus, olvidar y superar el pasado cuando gente como usted sigue cometiendo los mismos errores que antaño. Es difícil Sr. Rus, muy difícil, no sentirse cada vez más orgulloso de ser catalán teniendo en cuenta los continuos desprecios contra Catalunya, procedentes de gente como usted, que no hacen más que despertar un mayor sentimiento hacia un pueblo y una cultura que empieza a estar cansada de tanto ataque frontal gratuito e injustificado. Nil ya tuvo sus merecidos homenajes en su tierra Sr. Rus, esa tierra que lo vio nacer y de la que él seguramente se sentía orgulloso. Esa tierra, Sr. Alfonso Rus, que ha visto como usted despreciaba a uno de los suyos. Una tierra en la que Nil ya descansa en paz y que nunca podrá olvidar ni cerrar algunas de sus heridas mientras gente como usted  se empeñe en que esas heridas sigan abiertas.

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Aplaudidores y taxistas

Hacía tiempo que no veía un partido de alevines, pero desde entonces hay cosas que no han cambiado demasiado. Debo reconocer que la mayor parte del fútbol que veo en directo es de edad juvenil o amateur, pero hoy he asistido a Vilanova del Camí a presenciar un torneo alevín para ver al hijo de un amigo coreano que juega en la UE Cornellà. El torneo, organizado por el Club Esportiu Anoia,  no ha tenido nada especialmente destacado en el apartado estrictamente deportivo, un torneo típico de postemporada con una liguilla de tres grupos por la mañana y la consiguiente fase final por la tarde. Un día de fútbol y goles, como muchos otros, en el que los doce equipos participantes han disfrutado de una jornada deportiva dentro de la más absoluta normalidad en el terreno de juego. Pero en la grada si se que se han producido unos hechos que, aunque desgraciadamente no son nada novedosos, nunca dejan de sorprender a la vez que ensucian el ambiente deportivo que se respira en este tipo de eventos. Se disputaban los dos primeros encuentros de cuartos de final y en uno de los partidos se enfrentaban el CF Mollerussa y la EF Barberà Andalucía. Hasta aquí todo correcto. Pero los padres de los chavales de ambos equipos (¡qué tienen entre 10 y 11 años!) han dejado de ser, como muy bien decía un excompañero mío, lo que debieran ser: aplaudidores y taxistas, y se han convertido en lo que desgraciadamente se transforman en infinidad de ocasiones: personajes salvajes y maleducados. El espectáculo, como suele pasar en estos casos, ha sido bochornoso. Los padres de ambos equipos protestaban airadamente e insultaban al árbitro del partido, un chaval de 18 años y jugador del juvenil A del Club Esportiu Anoia. Un partido, que desde mi total imparcialidad, ya que no tenía ninguna preferencia por ninguno de los equipos participantes en el torneo, se ha desarrollado desde el punto de vista arbitral dentro de la más absoluta normalidad. No han existido situaciones de posibles penalties, no se han producido jugadas de dudosos fueras de juego, no han habido entradas violentas por parte de ninguno de los dos equipos…, lo que si ha existido una vez más y de forma totalmente injustificada, es un comportamiento por parte de los padres propio de gente energúmena y maleducada. Pero el ‘show’ no había hecho más que comenzar, y es que otro chico de la organización ha tenido la brillante idea de acercarse a la grada a reprender a los padres por su actitud y pedirles que por favor dejaran de insultar al árbitro. Y aquí ha aparecido, entonces, una especie ‘humana’ que es muy común en las gradas de los campos de fútbol: el padre ‘gallito’, que jaleado por la madre ‘gallina’, alborotada y encendida ésta por las injusticias que está sufriendo su hijo en el campo, anima al padre para que se enfrente a todos aquellos personajes que tienen la osadía de cometer o defender aquella atroz sinrazón y además no entender su malestar y sus ejemplares actitudes. Varios de estos especímenes aparte de encararse e increpar al personal de la organización, han seguido con su retahíla de improperios al joven árbitro que de vez en cuando miraba de reojo la esperpéntica situación que se vivía en la grada con cara de asombro y temor. Pero la fiesta gitana aún no había finalizado. Una vez acabado el partido, uno de los padres de la EF Barberà Andalucía (equipo ganador del enfrentamiento) saltó al campo en busca del árbitro y tuvo que ser sujetado por uno de los pocos hombres sensatos que parecía haber en esa zona de la grada. Mientras, los jugadores del CF Mollerussa, contagiados y arropados por sus padres, protestaban e insultaban al joven Sergi Muñoz, que abandonaba el terreno asustado y con los ojos cristalinos, envuelto entre gallos, gallinas y polluelos que le seguían dedicando todo tipo de ‘piropos’.

Una jornada de fútbol empañada, una vez más, por aquellos incívicos padres que debieran ser única y exclusivamente aplaudidores y taxistas. Y un espectáculo, el vivido hoy en Vilanova del Camí, que mi amigo coreano no entendía y asombrado ante lo que estaba presenciando me repetía una y otra vez: “the spanish parents are crazy”.

Cazadores y liebres

Que el reparto de los derechos televisivos en España es tan desigual como vergonzoso es algo ya sabido desde hace algunas temporadas. Y lo es tanto que incluso en el contexto europeo, FC Barcelona y Real Madrid están muy por encima de los ingresos que reciben los grandes clubes del resto de ligas. Plantearse un mínimo de competitividad en la liga española con estas diferencias es una utopía, y la denominada mejor liga del mundo hace temporadas que está monopolizada y adulterada por los excesivos privilegios de los dos grandes. Aunque esto no es sólo propio del fútbol, siempre ha habido ricos y pobres y desgraciadamente las desigualdades han existido a lo largo de la Historia. El fútbol es reflejo de nuestras sociedades. Imagino que muchos aficionados culés y merengues, trabajadores con condiciones laborales precarias y que se rebelan contra su situación y critican esa injusta dicotomía entre ricos y pobres entienden o incluso justifican lo que en otros ámbitos critican y consideran tremendamente injusto. Y es que es tan viejo como cierto aquel dicho popular de: ¡Justicia!, pero en mi casa no. En el fondo parecemos estar condenados a repetir siempre los mismos errores y a preocuparnos sólo de aquello que nos interesa y cuando nos interesa. Es algo que forma parte de la condición humana. Y en relación a esto, existen en el fútbol muchos paralelismos que explican numerosas situaciones de nuestra vida cotidiana. El todopoderoso FC Barcelona critica en muchas ocasiones un trato claramente diferencial respecto al Real  Madrid a nivel estatal, y sin embargo ejerce el mismo trato diferencial y discriminatorio hacia el RCD Espanyol en Catalunya. ¿Qué a nivel estatal es una cuestión política y no deportiva? En Catalunya también. Mismo error, con diferentes protagonistas pero con diferente posición de poder en uno y otro lugar por parte del grande, el rico, el opresor o como se le quiera llamar.

Hace tiempo que intento hacer el ejercicio de entender otras posturas contrarias a las mías, aunque dicho ejercicio, en muchas ocasiones, tan sólo me sirva para reflexionar y reafirmarme más en mis ideas. Aunque debo reconocer que he conseguido extraer interesantes conclusiones, y una de ellas es que a veces creemos tener la verdad absoluta acerca de un determinado tema y eso está condicionado totalmente a la posición que ocupamos en un momento concreto y que esa verdad está supeditada única y exclusivamente a nuestro bien personal. Por tanto, en la mayoría de ocasiones, para entender o directamente justificar la otra postura simplemente deberíamos por el motivo que fuese cambiar de bando o de situación personal. ¿qué pasaría si fuesen las liebres las que tuvieran las escopetas y no los cazadores?. No lo sé, pero me lo imagino. Lo que tengo claro es que por la familia de la que procedo, por mis convicciones políticas, por mi forma de ser y de pensar y por orientaciones personales siempre me he decantado y he pertenecido al bando de los pobres. Por eso, no puedo dejar de alegrarme de la eliminación del Real Madrid de la Champions y la casi segura eliminación también del FC Barcelona mañana a manos del Bayern de Múnich, aunque sea una simple rabieta de una liebre que si tuviese un rifle entre las manos de aquí a unos años dispararía en la nuca de aquellos que hoy huelen a dinero y prepotencia.

No pain no gain

Recuerdo de pequeño, en infinidad de ocasiones, escuchar a mis padres diciéndome que bajo ningún concepto podía interrumpir una conversación entre personas adultas. Recuerdo la sensación de vergüenza y de culpabilidad cada vez que una persona mayor me llamaba la atención por algo que hubiese hecho, algo que siempre debía aceptar sin rechistar según las consignas de mis padres. Recuerdo la contestación de mis padres cuando en alguna ocasión les comentaba que en el colegio el profesor me había regañado o castigado, y lo recuerdo porque la respuesta era siempre la misma: algo habrás hecho. Y no olvido que durante mi niñez y mi infancia tuve que aceptar algunas decisiones suyas que en su momento no entendí y que el paso de los años les han dado la razón y me han hecho entender que formaba parte de mi educación y de mi formación. Como no olvido tampoco la frase de que en la vida hay que luchar para conseguir lo que quieres aunque el camino sea duro, que siempre lo es, y debas levantarte una y otra vez después de caer. Me enseñaron a respetar y a afrontar las injusticias y los problemas con entereza y con capacidad para reaccionar.

Actualmente cuesta encontrar esos valores en los jóvenes futbolistas. Se les educa desde el exceso de protección y se creen hombres antes de serlo. Nunca he entendido ese rechazo feroz en los últimos tiempos por parte de muchos padres hacia el sufrimiento. Como si el niño no se fuese a encontrar ningún obstáculo en su vida y no tuviera la necesidad de sortearlo, entendiendo que su vida será un camino de rosas. Un rechazo frontal hacia un estado que despierta cualidades que en situaciones de comodidad muy probablemente nunca aflorarían y que te hace madurar y tener una doble perspectiva de una vida que en muchas ocasiones te golpea duramente. Entiendo que negar esta parte del camino a los jóvenes y este empeño en que no los toque ni el aire, los limita, los hace blandos y los dota de unos valores vagos e irresponsables.

Existe un perfil muy común de joven futbolista que denota que algo se está haciendo mal en la educación de los jóvenes. Un futbolista que no es autoexigente, que no valora las oportunidades que tiene, que no respeta a sus compañeros ni a las personas que por una cuestión jerárquica están por encima de él, que se cree en posesión de la verdad absoluta con diecisiete o dieciocho años y que toma decisiones caprichosas con el consentimiento de unos padres que no sólo son cómplices sino que lo respaldan y justifican muchas de sus irresponsabilidades. Me debo estar haciendo mayor al pensar que cada vez cuesta más encontrar gente joven con unos buenos valores, que asuman su rol y que sepan escuchar, respetar, sufrir y aprender sin creerse atacados o creyendo que algunas decisiones se toman para perjudicarlos y faltándoles el respeto. Y en las últimas semanas no he podido evitar recordar en varias ocasiones unas palabras de Pep Guardiola cuando le preguntaban por Andrés Iniesta: ” No luce tatuajes, no lleva pendientes, no se pinta el pelo, juega 20 minutos y no se queja… Es el ejemplo. Así se lo digo a los chicos: ‘Fijaos en Iniesta'”.

Huérfanos de líder

Hace ya unos meses que Pep Guardiola abandonó la disciplina del FC Barcelona. Pep dejó un club que lleva en los genes ya desde jugador y que conoce mejor que nadie, probablemente por la distante relación con la directiva, encabezada por Sandro Rosell, y por las discrepancias con algunos pesos pesados del vestuario fruto de toda convivencia y de su obsesiva forma de trabajar y de controlar todos los entresijos del vestuario. Algo que seguramente provocó la rebeldía de algunos jugadores que el entorno, ese entorno que Pep tan bien conoce, los endiosa y se creen con derecho a discrepar aspectos de gestión que competen al entrenador saltándose el orden jerárquico que debe imperar en todo vestuario. Algo que un entrenador con la trayectoria de Pep y con el ego de los que se saben grandes no podía permitir. Seguramente esa situación la hubiese gestionado mucho mejor Joan Laporta y hubiera llamado al orden a los jugadores en cuestión. La primera de las causas que creo que motivan su adiós ya no se hubiese producido, Laporta fue desde el primer día el principal valedor y defensor de Guardiola.

En este país, donde la prensa y una sociedad profundamente mitómana crea dioses que se visten de corto, un entrenador necesita en ocasiones el refuerzo y el apoyo incondicional y público si es necesario del presidente. Un apoyo que Pep no encontró en Sandro y que debilitó su posición dentro del vestuario acompañado del endiosamiento de algunos de aquellos futbolistas que lo habían ganado todo a sus órdenes y algunos de ellos también al frente de la Selección Española.

El relevo de Pep lo cogió Tito Vilanova, un entrenador de un perfil mucho menos mediático, que apostaba por la continuidad de un proyecto iniciado temporadas atrás. Tito asumió el reto y en los meses que ha dirigido al equipo hasta la recaída de su desgraciada enfermedad los números eran tan buenos o más que con el propio Pep. La apuesta continuista del Barça funcionaba y Tito ejercía de nuevo líder en un vestuario con muchos y grandes egos. Pero el caprichoso destino ha querido poner una piedra en su camino, que los plazos de su estancia en Estados Unidos ponen en evidencia que la cosa no tiene buena pinta. En unos meses, por razones radicalmente diferentes,  el Barça ha perdido dos líderes que demuestran que si bien es importante tener buenos actores para realizar una buena obra, también hay que saber gestionar a los buenos y talentosos. Roura no es de ese perfil, el entorno lo sabe, los jugadores lo saben y él mismo lo sabe. Los jugadores que hace unos meses lo han ganado todo echan en falta un referente que los guíe deportivamente y que lidie con los problemas del vestuario. En un mes de febrero, clave en todo equipo para sus aspiraciones en el último tramo del campeonato, el Barça ha mostrado una debilidad que hacía tiempo no se le veía a un equipo que ha marcado una época a nivel mundial. La importancia de los líderes en cualquier colectivo es tal que aquellos que se creían por encima del bien y del mal y discreparon con el primero que encabezó este proyecto hoy día son conscientes que no es posible la autogestión y se sienten desorientados, dubitativos y huérfanos de ese referente que los guíe y les marque el camino a seguir.

Teoría del fútbol

Siempre he tenido la inquietud, aunque debo reconocer que cada vez menor, de complementar mi formación como entrenador leyendo libros sobre diferentes metodologías. Y es que cada día tengo más claro que el modelo de juego de cualquier entrenador se aprende, se perfecciona y evoluciona mediante la visualización del trabajo de otros entrenadores, la experimentación en el campo y los feedbacks con compañeros, jugadores y exjugadores. Debe de haber tantas metodologías como entrenadores y además lo más importante de cualquier método y lo que realmente marca la diferencia, los detalles, no se explican normalmente en los libros.

No sé si sería capaz de mencionar dos o tres cosas que haya aprendido en los cursos de entrenador, que considero que son un mero trámite económico y administrativo. Lo más destacable de los tres cursos de rigor es la gran experiencia vivida al cursar el Nacional en la ciudad de Melilla, pero más por la convivencia y el feedback diario con compañeros de profesión que por los conocimientos adquiridos.

El entrenamiento de fútbol está en continua evolución y son varias las formas o estilos de trabajo que llevan a un equipo a comportarse y competir con garantías y como un entrenador o cuerpo técnico desea. Hace unos meses hablando con un amigo preparador físico me decía en relación a las cargas de trabajo que un equipo sino haces barbaridades se acaba adaptando a las cargas de trabajo que le marques y no es especialmente relevante que la serie de trabajo dure 8, 10 o 15 minutos o si el descanso es de 30” o 10”. Vamos que el entreno tenga una lógica, una estructura y un sentido común. A nivel táctico intuyo que sucede lo mismo, con una dosis de lógica, una buena estructura, siempre abierta y dispuesta a evolucionar y ser perfeccionada, y sentido común una metodología es apta para llevar a cabo el modelo de juego que un determinado entrenador desee. Me sorprende la gran cantidad de libros publicados en los últimos años, pero me sorprende aun más la gran cantidad de libros de nivel elemental y cargados de una retórica simple que inundan las librerías deportivas. Cada vez tengo más claro que si alguien no quiere morirse sin publicar un libro solo tiene que escribirlo sobre fútbol, sueño cumplido.

El tema de la periodización táctica merecería un apartado especial. Creo que es una metodología interesante y como base teórica y metodológica tiene un uso bastante práctico, pero de ahí a hacerla un dogma de fe, usarla como la única verdad o la mejor de ellas y rechazar o menospreciar cualquier otra forma de trabajo me parece excesivo. Más aun cuando muchos de los que defienden dicha metodología como la más actual deben leerse hasta tres veces los libros para entender el prólogo y el primer capítulo. Otro tema que no deja de ser curioso es que muchos de los que creen trabajar bajo los parámetros de la famosa periodización táctica y no solo lo creen sino que presumen de ello, lo más parecido a la periodización táctica que realizan es que en algunas tareas les pronuncian a sus jugadores la palabra táctica. Eso por no hablar de la retahíla de conceptos, subconceptos y conceptos de los subconceptos que no se acaban de entender tras diecisiete lecturas del capítulo pero que uno utiliza a diario con su equipo y domina a la perfección porque al final el fútbol es más sencillo de lo que parece. Claro que siempre es más bonito decir que ayer mi equipo de alevines realizó una sesión de trabajo en la que elaboré unas tareas bajo el principio de las propensiones. ¡Toma ya!.

Los futbolistas cada vez tienen menos nivel técnico porque les faltan horas de calle y les sobran horas de videoconsola y redes sociales, pero a muchos entrenadores nos sobran también muchos pajaritos en la cabeza, horas de libros redundantes y recopilación de tareas varias en internet y nos faltan horas de estudio en los campos de fútbol y conversaciones con gente que nos puedan aportar cosas mucho más interesantes que muchos libros de autores que, a la gran mayoría de ellos, dudo verlos algún día triunfando en un banquillo. Y es que desgraciadamente, los que podrían aportar cosas verdaderamente interesantes no están por la labor de escribir libros o simplemente no les interesa publicarlo.

Mi equipo y yo

Hace unos minutos un jugador profesional de fútbol, y a su vez entrenador de un equipo de chicos de 11 años, me ha preguntado cómo podía hacer entender a sus jugadores de la importancia de jugar en equipo. Pol, cree que debido a los buenos resultados y el nivel del grupo en las últimas semanas éstos habían caído en el error de jugar de forma anárquica e individualista para buscar su lucidez personal. Curiosamente él es el mejor ejemplo para hacerles entender a los chicos de la importancia del colectivo y de su necesidad para conseguir los logros. Pol se ha hecho futbolista en las últimas temporadas a base de sacrificio, trabajo y respeto al grupo. Dio el salto de juvenil División de Honor a 2a B y sus inicios, como los de muchos otros futbolistas, no fueron nada fáciles pero acabó haciéndose un sitio de titular jugando incluso fuera de su posición natural. El propio Director Deportivo del club, Quique Cárcel, un exjugador también con una dilatada carrera deportiva en 2a A, 2a B y 3a división cuando Pol ya era titular indiscutible me reconoció que lo que había vivido con él no lo había visto nunca en ningún otro compañero. Quique destacaba su generosidad y su entrega en los entrenamientos cuando ni siquiera entraba en las convocatorias y le reconocía un estado de ánimo y de entereza digno de admirar. Nunca una mala cara ni una queja por su situacion personal. Hoy, evidentemente porque posee condiciones para jugar a fútbol, es titular en el CE L’Hospitalet, pero es cierto también que muchos otros jugadores con sus mismas condiciones o mejores juegan algunas categorías por debajo de la 2a B. Y es aquí por lo que comentaba anteriormente que es el mejor ejemplo para sus chavales. Hay grandísimos jugadores con muy buenas condiciones físicas, técnicas y tácticas que nunca llegan a ser futbolistas porque les falta lo más importante: tener una mentalidad de élite, de autoexigencia, de sacrificio y una determinación mental para el trabajo y la competición que los convierta de simples jugadores o buenos peloteros  en futbolistas. Nada que ver una cosa con la otra. Hay dos factores que considero vitales para la formación de un futbolista, más allá de que tenga condiciones para serlo: el primero que tenga claro el coste del camino y que sea consecuente con ello siempre, que su rendimiento en las sesiones y la competición sea de alto rendimiento y regular independientemente de los momentos en forma de minutos por los que tenga que atravesar o por su buen estado de forma. Ser capaz de encontrar un equilibrio personal que le lleve a no rendirse o decaer en los malos momentos y vencer la relajación en los buenos manteniendo siempre su nivel. Y el segundo entender que para ser futbolista debe convivir en un ambiente del que no puede abstraerse y debe respetar unos códigos imprescindibles para su éxito. El fútbol es un deporte colectivo y el futbolista debe entender de la importancia de sus compañeros para su desarrollo y para su juego. La unión entre sus intereses y objetivos personales y los del grupo deben ir de la mano para que cada uno logre los suyos, ya que de forma aislada no es posible. El respeto al grupo, en los buenos y malos momentos personales, el compromiso con él  y la conciencia de que tanto a nivel de convivencia como a nivel de juego necesitas a todos esos compañeros que entrenan día tras día contigo aunque, paradójicamente, algunos sean los que en ocasiones te quitan el puesto, es imprescindible para dejar de ser un  jugador de pelota y convertirse en futbolista. Pol sabe perfectamente lo que debe decir a sus chicos, él sabe de lo estoy hablando… solo hace falta que los siente en el vestuario y les transmita todo eso que siente y lleva dentro. Molta sort Pol!.

La Copa, para los pobres

Ayer por la noche asistí a ver el Prat-Llagostera de la 3a ronda de la Copa del Rey, la última donde las eliminatorias se disputan a partido único. En el campo del Prat, que presentaba una lleno absoluto, se jugaba un partido que daba paso a unos dieciseisavos de final donde ya entran en liza los veinte equipos de la 1a división. Hoy era noticia en todas los canales estatales la vivencia en directo del sorteo por parte de los clubes más humildes que aspiraban desde todos los estamentos del club que éste les deparara la mejor de las suertes con el emparejamiento de su equipo con Real Madrid o FC Barcelona en primera instancia y sino con otro primera división como mal menor. Los abrazos y saltos de alegría por parte de los jugadores del Alcoyano, los más afortunados económica y deportivamente hablando junto al Alavés, que se enfrentará al Barça, daban aún más mérito e importancia a la consecución del pase de ronda y cumplirá el sueño de muchos futbolistas que probablemente nunca volverán a pisar el césped del Santiago Bernabéu o del Nou Camp.

Pero en este formato de Copa a partir de dieciseisavos de final, a diferencia de lo que ocurre en Inglaterra donde todas las eliminatorias se disputan a partido único y en el campo del equipo que gane el sorteo, la eliminatoria se disputa a doble partido provocando a partir de esta fase que los pobres tengan muchas menos opciones de seguir avanzando en la competición en beneficio, como pasa siempre, de los más ricos y poderosos. A partir de ahora será una verdadera gesta que los equipos más modestos, los que hoy escuchaban la radio con la esperanza de jugar contra un primera división, avancen en el torneo y puedan pasar de ronda y encontrarse con un nuevo equipo de la elite. Claro que hay ejemplos, y cercanos, pero se ganaría en emoción si el pase se jugase a 90 minutos y sería mucho más habitual ver a los más pobres codearse y pintarle la cara a más de un grande, algo que para muchos, entre los que me incluyo, es parte de la grandeza de este deporte. Es evidente que el fútbol no solo podía ser reflejo de la sociedad en lo bueno sino que también lo es en lo malo, y las diferencias de clases existentes en cualquier sociedad se dan también en un fútbol que sigue premiando a aquellos que más dinero y posibilidades tienen.

Probablemente me deje llevar por la admiración que siento por el fútbol inglés, pero seguimos teniendo mucho que aprender de un fútbol en el que todas las eliminatorias del torneo se disputan a partido único y en campo neutral a partir de las semifinales, incentivando eliminatorias más abiertas e igualadas entre conjuntos de diferente categoría y una mayor igualdad de condiciones para aquellos menos favorecidos.

El topo II

Estos últimos días, al escuchar por la radio algunos fragmentos de la última charla que dio Marcelo Bielsa en el vestuario de Athletic de Bilbao la pasada temporada, he recordado un escrito de hace unos meses en referencia a la figura del topo. La charla fue grabada y posteriormente filtrada a los medios de comunicación por alguno de los allí presentes. Esta profanación, que como dije en su día debería ser censurada por los diferentes miembros del vestuario rojiblanco y su autor señalado públicamente con el dedo, no hace más que seguir empañando la que en su día parecía ser una de las mejores temporadas en la historia del Athletic. No creo que muchos de los jugadores que formaron parte de esa plantilla, merezcan ser cuestionados porque uno de ellos haya osado quebrantar la privacidad del lugar más íntimo de un equipo de fútbol. La propia plantilla debería acorralar al culpable, señalarlo públicamente por su traición y  limpiar así al resto de toda sospecha.

Lo sorprendente de este episodio y en contra de lo esperado por muchos, fue la reacción del propio entrenador argentino. Bielsa, tras la primera emisión en público de una parte de la grabación, argumentó que no lo consideraba algo grave ya que es habitual que, si bien no de forma tan explícita como en el caso de la grabación, algunos jugadores filtren informaciones de dentro del vestuario y éstas sean reproducidas, textualmente algunas de ellas, por algunos periodistas o medios de comunicación. Por mucho que Marcelo no se sorprenda de un episodio así, muy probablemente condicionado por la situación en la que se encuentra tras algunos conflictos con diferentes jugadores, empleados y con el propio club, y sabedor de que no está en la mejor posición, ni deportiva ni de relación con diferentes miembros de la institución para actuar con mayor contundencia, capítulos como este deberían ser erradicados de un deporte que ya posee demasiadas trabas externas como para alimentar polémicas desde el propio seno del vestuario.

En cualquier caso, lo que queda patente es que el topo, muy probablemente cabizbajo y mudo durante la charla, sin argumentos y sin más capacidad de autocrítica que justificar con factores externos su rendimiento o situación personal a aprovechado una situación de debilidad del entrenador y de confusión en el entorno para actuar de manera infame y cobarde. Por su parte, el entrenador de Rosario en su charla asume delante del grupo su responsabilidad por las derrotas, acusa al colectivo duramente por el bajo rendimiento en ambos partidos y señala personalmente con nombre y apellidos a algunos de los jugadores. Un discurso muy diferente y mucho más contundente que el ofrecido públicamente, porque Marcelo Bielsa a diferencia de su súbdito se comporta como un caballero que lava los trapos sucios en una casa que algún millonario prematuro, como él mismo define, le ha profanado.

Cuando el que manda es de paja

Toda estructura de fútbol base debe tener una cabeza visible. Un responsable que lleve el timón del barco, marque las directrices y tome decisiones aunque algunas de ellas sean impopulares. El cargo de director deportivo o coordinador es imprescindible en toda entidad deportiva y no cabe duda que mientras más grande es el club mayor capacidad, responsabilidad y personalidad deberá tener aquel que dirige la organización.

Cuando este responsable no manda se convierte en una persona de perfil sumiso que acepta sin rechistar todas y cada una de las decisiones técnicas que vienen desde arriba, decisiones que debieran ser únicamente competencia suya. Cuando el coordinador no manda se convierte en un eslabón que por un sueldo, más o menos digno, se deja ‘aconsejar’ por aquellos que realmente toman las decisiones. Cuando el responsable de fútbol base no manda se convierte en lo que conocemos vulgar o coloquialmente como un ‘pintao’.

Debe estar de moda que en algunos cargos aquellos que los ostentan no tomen decisiones relevantes o por lo menos no todas las que ellos quisieran, yo también he estado en clubes en los que esto funciona así. Imagino que por una cuestión de protocolo debe existir el cargo, pero en muchas ocasiones se busca una persona que permita que sean otros los que decidan por él o le impongan algunas decisiones. E imagino también que la decisión de cesar a José Antonio García Escribano, técnico del juvenil A del RCD Espanyol con una notable trayectoria a sus espaldas, se debe a la trágica situación del equipo después de tan solo tres jornadas. Lo que no tengo tan claro es quién toma la decisión, porque tengo la humilde intuición que el último coordinador que mandaba en el club era Josep Manel Casanova.

El talento no se compra

Hace unas semanas cenando con Jaehyung Lee, director de la revista coreana Best Eleven, y otras personalidades del fútbol coreano tuve una conversación surrealista con dos de los integrantes de la velada, un padre y su hijo, joven jugador en activo. Después de algunos minutos de conversación sobre el fútbol coreano y español, me comentaron que tras varios años de estudio habían elaborado un método de entrenamiento para conseguir en un futuro jugadores en cadena de la talla de Iniesta y Xavi. Hasta el propio intérprete me ponía cara de saberle mal lo que debía traducirme, supongo que al ver también algunas de mis caras y escuchar algún comentario cómplice que le hice en castellano tras las primeras traducciones.

El fútbol coreano, como su propia cultura y sociedad, es un fútbol con buenas maneras y ganas de evolucionar pero los métodos de entrenamiento distan mucho aún de los europeos. Corea del Sur es un país que ha crecido a todos los niveles a una velocidad de vértigo desde los años ochenta hasta nuestros días, convirtiéndose en la actualidad en un país altamente desarrollado a nivel mundial. Pero en fútbol existen una serie de factores que no se pueden obviar, y uno de ellos es que el talento del jugador, ese que hace que un compañero de Iniesta o Xavi en edad alevín juegue en tercera o segunda B y ellos al nivel que están no se puede desarrollar como si fuese un ordenador ni comprar con dinero. Acerca del eterno dilema de si el jugador de fútbol nace o se hace, creo que es importante el periodo de formación de éste, pero hay una parte innata que no se aprende en las escuelas de fútbol que el jugador lleva dentro, desarrolla en la calle y ésa por mucho esmero que pongan sus respectivos entrenadores o por mucho dinero e influencia que tenga el padre no se puede comprar. Si el jugador no tiene condiciones innatas para jugar a fútbol, por mucho dinero que se invierta en él jamás llegará ser Iniesta o Messi.

En la formación de jugadores, es tan importante saberlos guiar y formar en las diferentes etapas, como realizar una buena selección de talentos, de jugadores avanzados al resto y que posean mejores capacidades o virtudes que el resto de chavales de su edad. Encontrar esos diamantes en bruto que tras años de trabajo brillen. Por eso, aunque mis amigos coreanos se empeñen en producir jugadores igual que lo hacen con los artilugios tecnológicos me temo que mucho deben cambiar las cosas para poder producir futbolistas en cadena.

La mayoría de los mejores jugadores de elite proceden de barrios y familias humildes, se han criado en situaciones adversas, han jugado horas en la calle y han entrenado con pocos recursos en sus inicios. Ese perfil de jugadores, de carácter más bravío que los de escuela, no se crean en los campos de entrenamiento, hay que descubrirlos y luego formarlos. Y es cierto, que son más complicados de ‘domesticar’ que el resto, pero para entrenar y competir… ¡dame once callejeros!.

Adiós currante

Ayer, poco antes de la medianoche, falleció el entrenador de fútbol Manolo Preciado. Pocas horas después de que el Villarreal CF hiciese oficial su fichaje para la próxima temporada, nos dejaba un entrenador campechano que tuvo el mérito de labrarse con constancia y trabajo su carrera deportiva hasta llegar a lo más alto, atravesando momentos a nivel personal difíciles de digerir y de superar. Ha tenido la capacidad  de empatizar con la gente  por su sencillez y autenticidad, era de esas personas que caían bien a todo el mundo más allá de los colores. Hace unos meses escribía sobre Manolo y hablaba de lo injusta que me pareció su destitución al frente del Sporting de Gijón esta pasada temporada. Su pérdida anoche me parece mucho más injusta. En un país que tiene el demérito de catalogar como buena persona a todo aquel que fallece, en este caso con la muerte de Preciado si que considero que se va un individuo íntegro, de esos que no dejan indiferente a nadie y buena persona.

Al poco de ser destituido realizó una ruta visitando a algunos excompañeros de profesión como Pep Guardiola, Mauricio Pochettino o José Mourinho, con el que tuvo una agrio enfrentamiento público durante la competición. Manolo visitó en Valdebebas al portugués y limó asperezas, dejando patente su humildad y su personalidad sencilla. Era un trabajador, una persona que conocía la competición y que tenía claro que algunas cosas se quedan en el campo o en las ruedas de prensa. Es curioso que, aunque el motivo fuese otro, estas visitas parecen hoy día una despedida de algunos de ellos ante lo que desgraciadamente acabaría sucediendo en Valencia la pasada noche.

Tengo desde hace algún tiempo la angustiosa sensación de que mucha gente que realmente vale la pena se van demasiado pronto. Manolo Preciado nos deja, pero seguirá con nosotros el recuerdo de un excelente entrenador y mejor persona. Descansa en paz currante.

Hace algunos años un amigo viajó a la Patagonia. A la vuelta, en una cena junto a otro amigo en común nos explicaba las aventuras y experiencias vividas en su travesía en Argentina. Durante la conversación me llamó la atención una de sus excursiones en la que decía haberse perdido y tras varias horas de camino, cuando estaba a punto de oscurecer, exhausto y desorientado encontró una cueva donde poder refugiarse y pasar la noche hasta que con la luz del nuevo día pudiera retomar su andadura. Explicaba que se asustó al vislumbrar una tenue luz al fondo de la guarida y que avanzó sigilosamente hasta el lugar de donde procedía la luz entre la oscuridad de la cueva. Al llegar al final se encontró con una mujer joven y rubia de ojos claros que lo miraba fijamente con cara de sorpresa, como si hiciera tiempo que no veía a nadie. Nunca había visto una mujer tan bella, relataba, y jamás imaginó que pudiera encontrarla en un lugar así y en esas circunstancias. Pasó la noche charlando con la mujer y al amanecer y orientado por ella siguió su camino despidiéndose de la que fue la mujer y la experiencia que marcó aquel viaje. El otro amigo que nos acompañaba en la velada al oír la historia e impactado por el relato decidió a los pocos días emprender hacia la Patagonia en busca de la misteriosa y bella mujer de la cueva. Y nuevamente, al regresar éste de su viaje volvimos a encontrarnos para compartir su aventura. Su experiencia allí fue muy similar a la del primero de mis amigos, localizó la cueva y se adentró en ella, pero al llegar al final se encontró algo totalmente diferente a lo que esperaba ver. Al fondo de la caverna había una mujer anciana, arrugada y encogida por el paso de los años, de ojos oscuros, mirada melancólica y voz apagada. La única similitud era el nombre de las dos mujeres, ambas se llamaban Realidad.

Es paradójico que ante una misma realidad, en ocasiones, la gente tenga percepciones tan diferentes de ella. No es que uno de los dos mintiese, imagino que los dos fueron sinceros y contaron a su regreso a Barcelona aquello que vieron, pero la realidad, muchas veces, cada uno la ve como quiere verla absorbido por diferentes motivos, entre ellos nuestra forma de entender la vida o nuestros conocimientos e ideología. Nos es por tanto de extrañar, que siendo cada uno un ser diferente formado y condicionado por aquello que creemos como cierto y absoluto veamos una misma realidad desde perspectivas totalmente opuestas. El problema es cuando vemos una mujer rubia y volvemos explicando que lo que vimos es una anciana o a la inversa. Porque en situaciones así pueden pasar tres cosas, que el que relata el suceso esté ciego, que no tenga ni idea de aquello que está viendo y por consiguiente, debido a su ignorancia, tenga una interpretación errónea y distorsionada de la realidad o que sea un vendido. Las dos primeras son perdonables, tanto el ser ciego como el ser un ignorante tienen una justificación, pero en la tercera de ellas nos encontramos con gente que ve una cosa pero dice o escribe lo contrario.

Los entrenadores de fútbol, debido a algunos intereses, sufrimos en ocasiones estas distorsiones de la realidad, en las que independientemente de lo que hagamos o hagan nuestros equipos la etiqueta es siempre la misma, ya sea ésta positiva o negativa. Hace unos años estuve a punto de estudiar Periodismo, algo de lo que no me arrepiento porque en los tiempos de crisis en los que vivimos, resultaría muy tentador aceptar un puñado de euros a cambio de volver de la Patagonia diciendo que he visto a una bella mujer rubia cuando lo que en realidad he visto es una vieja decrépita.

¡Qué jueguen los mejores!

Cualquier profesional o aficionado reconoce que la competición más exigente, la más justa y aquella que premia al equipo más regular es el campeonato liguero, pero la mayoría reconocen a su vez que el título que tiene más glamour de todos los que se disputan a nivel de élite es la Champions League. La antígua Copa de Europa es, sin duda, la joya de la corona del fútbol europeo y su consecución el principal objetivo de cualquier equipo que aspire a ganarla. La ‘orejona’ es la que más gusta a todo futbolista, entrenador, directivo o seguidor y brilla de forma especial en todo aquel palmarés que la posee.

Dentro de unos días se disputará la deseada final en el estadio Allianz Arena de Múnich. Los elegidos, el Chelsea inglés y el Bayern de Múnich alemán. Ambos lucharán por adjudicarse el 57º título en juego, el que podría ser el primero para los ingleses y el quinto para los bávaros. Cualquiera de las aficiones del equipo victorioso recordará de memoria durante años, muchos probablemente toda la vida, el once inicial de su equipo en dicha final. La foto de los once titulares formará parte del decorado de infinidad de bares, oficinas y casas. Pero hay algo que desluce, en parte, este atractivo partido: el sistema de sanciones impuesto por la UEFA impedirá disputar la final a varios jugadores de uno y otro equipo. Ambas escuadras llegan a la cita de Múnich con importantes bajas en sus filas. Ninguno de los dos entrenadores podrá alinear al once que formaría si tuviese disponibles a todos sus hombres. Dicho organismo debería recapacitar y por el bien del fútbol y de su máxima expresión, reconsiderar este punto de la normativa y dejar sin efecto para la gran final a los jugadores sancionados por acumulación de amonestaciones. Es lógico un sistema acumulativo de tarjetas amarillas en el curso de la competición, y lógicamente en acciones como la de John Terry que se perderá la final de forma tan absurda como merecida u otras acciones sancionadas con tarjeta roja, pero me parece totalmente desproporcionado que un jugador no pueda disputar una final europea por la acumulación de dos tarjetas amarillas, más allá de que muchos jugadores disputen totalmente condicionados el partido de vuelta de semifinales por encontrarse apercibidos de sanción. Que un equipo como el Chelsea después de hacer el esfuerzo titánico de eliminar a uno de los grandes favoritos y plantarse en la final rompiendo la mayoría de pronósticos, llegue a la final en cuadro por las bajas de Raúl Meireles, Vladislav Ivanovic y Ramires (además de la ya citada de John Terry) hace un flaco favor al fútbol y desluce un espectáculo que debería ser potenciado precisamente por el organismo que gestiona y decide la normativa vigente. Por su parte, el Bayern, después de hacer lo propio con el otro gran favorito a llegar a la final, no podrá contar con David Alaba, Holger Badstuber y Luiz Gustavo por el mismo motivo. Que un futbolista se pierda una final por la acumulación de dos amonestaciones me parece una gran injusticia. Por el bien de un espectáculo que están en la obligación de proteger,  en las grandes finales, como pasa en muchos otros deportes, deberían jugar siempre los mejores.

Camino a Roma

Todos los caminos conducen a Roma. O al menos eso creen aquellos que tienen la esperanza de llegar algún día. Sin embargo, los paisajes y lo abrupto o llano del paso son diferentes en unos y otros recorridos. En el mundo del fútbol, como en el acceso a la que fue capital del Imperio Romano y hoy capital de Italia, hay varios caminos también para llegar a lo más alto, aunque son principalmente dos los senderos que te conducen al final del recorrido. Uno liso y de bellos paisajes, con guías en el trayecto que te facilitan la travesía y te orientan en los momentos de dificultad o desorientación y otro algo más escabroso y duradero, con pocos aliados en el camino y de paisajes menos lozanos. A priori, parece descabellado decantarse por la segunda ruta cuando la primera parece ser mucho más accesible, pero algo de razón tendrán los que optan por descartar la primera de las vías y seguir el segundo de los caminos. Probablemente, algunos no estén dispuestos a pagar los peajes del primer itinerario y opten, ya sea por pudor o ya sea por dignidad, por el otro trayecto, aun sabiendo de su mayor dificultad. Pero, ¿y si el segundo viaje no permite llegar a Roma?. Si es así, podríamos optar por la también lujuriosa Grecia y llegar al destino con la dignidad íntegra, cambiando los peajes por prácticas realizadas por puro placer.