Category: Colaboraciones


Meritxell Bellatriu

Meritxell Bellatriu es psicóloga. Empezó su carrera profesional en el campo de la psicología clínica con adolescentes y adultos, especializándose en los trastornos de ansiedad. Hace un tiempo se planteó unir sus dos grandes pasiones: la psicología y el deporte. Así empezó su proyecto profesional y personal, asesorando a deportistas de diferentes especialidades con distintos objetivos. Su principal objetivo es acompañarlos en su crecimiento personal para hacer realidad sus retos y metas.

La ansiedad en el fútbol

En el mundo del deporte, es bien conocido que, la ansiedad puede jugarnos malas pasadas y condicionar nuestro rendimiento en el campo e incluso aumentar las posibilidades de sufrir una lesión. Por ejemplo, si un jugador se siente muy angustiado antes de empezar una competición, puede que su cabeza comience a generar pensamientos y percepciones negativas, como consecuencia a esta evaluación cognitiva, aparecen alteraciones fisiológicas como aumento de la respiración, del ritmo cardíaco y tensión de la musculatura, aumento de la fatiga y disminución o pérdida de atención, lo que aumenta significativamente la posibilidad de sufrir una lesión en el transcurso del partido.

Esto no quiere decir que la ansiedad sea siempre negativa sistemáticamente. Una cierta dosis de ansiedad es necesaria para rendir y para sentirse puesto en el partido. Esta dosis adecuada estaría relacionada con la motivación hacia el encuentro, el nivel de activación necesario para realizar una buena ejecución y la percepción de poder hacer frente al encuentro. Para una buena gestión de la ansiedad cada jugador debería identificar cual es esa dosis necesaria y adecuada. No es la misma para todos, ni para todas las situaciones que se dan.

Diríamos, pues que, la ansiedad es un estado emocional que incluye sensaciones de nerviosismo, preocupación y aprensión, relacionadas con la activación del organismo. Así, la ansiedad tiene un componente de pensamiento (por ejemplo, la preocupación y la aprensión) llamado ansiedad cognitiva, y un componente de ansiedad somática, que constituye el grado de activación física percibida.

La ansiedad en la competición puede venir dada por diferentes motivos, por ejemplo, algunos de ellos: la falta de confianza en uno mismo y/o en el equipo o la percepción de no tener los recursos necesarios para hacer frente a una determinada situación, expectativas muy altas, baja autoestima, presión elevada (interna y/o externa), ejecuciones negativas pasadas y miedo al fracaso.

Frente a la ansiedad, el jugador puede poner en marcha una serie de recursos,  estrategias y técnicas que le ayuden a gestionarla adecuadamente para que esta no acabe siendo un obstáculo para la consecución de sus objetivos individuales y de equipo.

Para una adecuada gestión de la ansiedad, en primer lugar deberíamos investigar y conocer la causa de esta y cómo condicionan y/o en qué grado comprometen el rendimiento del jugador. A partir de ahí, establecer qué podemos hacer para hacerle frente.

Algunas de las técnicas psicológicas que nos pueden ayudar para una mejor gestión de la ansiedad son:

  1. Establecimiento de objetivos concretos, realistas, por encima de nuestras posibilidades pero que no superen nuestra capacidad. Estos nos ayudaran a establecernos objetivos reales y adecuados a nivel individual y de equipo. Esta es una herramienta útil para todo deportista y para los entrenadores. Para estos últimos, es importante que marquen los objetivos de la competición adecuándose al nivel y capacidad de los componentes del equipo.
  2. Utilizar técnicas de control de la respiración y relajación. Estas pueden ayudarnos a regular nuestro nivel de activación y a centrarnos en aquello que podemos controlar, nuestra respiración. Por ejemplo, la relajación muscular de Jacobson.
  3. Entrenamiento en imaginación o visualización. Nos ayuda a entrenar previamente aquellas situaciones que nos generan ansiedad de una forma controlada y a desarrollar estrategias de afrontamiento. También después de un error, es positivo, imaginar la realización adecuada de dicha acción. Esto nos ayudará a no quedarnos centrados en el error y poder seguir adelante.
  4. Centrarse en el aquí y ahora. El pasado y el futuro no están en nuestro poder. Sólo importa el presente, la oportunidad que tenemos delante. No quedarse encallado en los errores pasados.
  5. Focalizarse en aquello que  podemos controlar. Atendiendo a aquello que depende directamente de nosotros y dejando de lado aquello que no podemos controlar o que no depende de nosotros, como la ejecución o juego del equipo oponente, las condiciones climatológicas….
  6. No juzgar. Muchos deportistas suelen categorizar su actuación de buena o mala. Durante la competición, cuando juzgamos una actuación es común empezar a generalizar (siempre pierdo las pelotas fáciles, no puedo ni meter uno cuando más lo necesitamos). Esto supone una pérdida de concentración, aumento de la ansiedad y afecta negativamente a la toma de decisiones. No hemos de ignorar los errores, simplemente se trata de ver la ejecución tal cual es, sin juzgarla.
  7. Control de pensamientos. Lo que pensamos es importante y si es negativo afectará a nuestro rendimiento y aumentará nuestra ansiedad como respuesta. Cambia tus pensamientos negativos por otros positivos.

Estas técnicas se han de entrenar y funcionan cuando pasan a formar parte de la preparación integral del deportista. Para ello hay que integrarlas como un aspecto más del entrenamiento y no desanimarse en el primer intento.

Meritxell Bellatriu

Psicóloga deportiva

Meritxellbl@copc.cat

Facebook: Meritxell Bellatriu Psicóloga Deportiva

Twitter: @meritxellbl

Luis Lourenço

Doutor em Ciências Económicas e Empresariais pela Universidade Autónoma de Lisboa, Mestre em Ciências da Comunicação pela Universidade Católica Portuguesa, Lisboa. Licenciado em Ciências da Comunicação. Professor universitário (Laureate International Universities e Universidade Católica Portuguesa – Porto) e conferencista. Comentador residente na estação televisiva Económico Tv (ETV). Escreveu a biografia oficial de José Mourinho. Autor dos livros José Mourinho, José Mourinho: Um Ciclo de Vitórias, Liderança: As lições de Mourinho e Mourinho A descoberta Guiada. Jornalista Editor da TSF, desde a sua fundação e durante dezassete anos, tendo como enviado especial conhecido mais de setenta países em todos os continentes do mundo. Trabalhou também na SIC e no jornal O Jogo. Presidente do Vitória de Setúbal e VFC/SAD em 2008/2009 e administrador do Vitória de Setúbal/SAD em 2005, ano em que o clube venceu a Taça de Portugal. Medalha de Honra da cidade de Setúbal por mérito desportivo.

O líder-treinador: a importância da liderança no futebol

Um ou dois anos depois de José Mourinho ter “explodido” no mundo do futebol dizia-se, em Portugal, que ele transformava jogadores banais em super jogadores e equipas banais em super equipas.

Quando Pep Guardiola iniciou a sua carreira de treinador principal no Barcelona e os resultados do seu trabalho começaram a aparecer, desde cedo se percebeu que estávamos perante um treinador diferente, um estilo diferente de jogar, uma nova forma de abordar os princípios do jogo.

Ao fim de mais de duas décadas ao comando do Manchester United, Sir Alex Fergusson mantém-se firme ao leme do clube, ganha com consistência e afirma-se, todos os dias, como um técnico que vale mais, é superior aos seus jogadores e tem-se a sensação que sem ele o Manchester valerá metade do que vale.

Trata-se de três treinadores que se destacam de todos os outros, que apresentam resultados e que já ganharam praticamente tudo o que há para ganhar no mundo do futebol. Estes treinadores, juntos, na última década, obtiveram mais sucesso que todos os outros.

O que, então, os torna diferentes? Sim, porque eles são, efetivamente, diferentes.

Será que eles sabem mais de futebol que os outros?  Sabem mais de tática? Sabem mais técnica? De como se prepara uma equipa? Conseguem fazer melhores observações de adversários? Descobrem jogadores que os outros não descobrem? Têm segredos quanto aos princípios de jogo que pretendem? Sabem algo que os outros não sabem sobre o próprio jogo?

Julgo que não. Acho que no mundo global de hoje já está tudo nos livros, na net e acessível em qualquer parte do mundo a qualquer um. Quem quiser saber de tática, de técnica, do jogo, basta ligar um computador ou ir a uma livraria ou biblioteca. Quem quiser saber como joga o Real, o Barcelona ou o Manchester basta ligar a televisão.

Porque são, então, estes três homens únicos e irrepetíveis? Porque é que ninguém consegue ganhar o que eles ganham? Enfim, porque é que Mourinho transforma jogadores e atinge resultados? Como é que Guardiola pegou um conjunto de simples jogadores da “cantera” e os transformou na melhor equipa do mundo? Porque é que Sir Alex, ao fim de mais de 20 anos, continua a ganhar e todos os dias se consolida mais e melhor como treinador do Manchester?

Serão eles melhores treinadores do que os outros? Para mim são, mas não porque saibam mais de futebol que os outros. São melhores porque a sua mais-valia enquanto treinadores se consolida nas suas capacidades de liderança. É aqui que eles são muito diferentes dos outros: na sua liderança! E é por isso que eles são inimitáveis. Porque um líder não se imita. Ele é único porque é quem é, da forma como está ali, pelo homem e ser humano que é, pela sua família, pelos seus amigos, pelo seu contexto. As suas vitórias não são fruto do acaso, não são furtuitas e não são efémeras. Ganham hoje e continuam a ganhar amanhã. Os títulos não dependem deste ou daquele jogador, da bola que bateu na trave, do árbitro que não marcou o penalti. Porquê? porque eles antes de jogarem já são campeões e já são campeões não porque sabem mais de futebol que os outros, mas porque são líderes diferentes dos outros e é aqui que reside o seu grande segredo: eles sabem, cada um ao seu estilo e no seu contexto, como conduzir homens antes de saberem conduzir jogadores. É por isso que ganham consistentemente.

Em última análise eu diria que a eficácia máxima da liderança se consegue quando o líder consegue retirar dos seus liderados o melhor que eles têm para dar, o melhor que têm dentro de si.

Mourinho, Guardiola e Fergusson são os três treinadores que conheço que mais perto estarão de atingir este desígnio. Porquê? Porque não são apenas treinadores, são treinadores-líderes, com tudo o que isso significa. Antes de serem treinadores são líderes e este facto marca a indelével diferença. Por isso, eles conseguem retirar dos seus jogadores o melhor que eles têm para dar. Por isso eles não constroem, apenas, jogadores. Eles constroem campeões na sua globalidade. Está no ADN da sua liderança. E os seus jogadores, que também querem ser campeões, sabem bem isso. Sabem que com eles ganham mais, que com eles são melhores, logo seguem-nos e ao segui-los dispõem-se a dar o melhor de si em prol do grupo que representam. Ora, é esta a grande diferença entre os lideres treinadores e aqueles que são apenas treinadores. A sua motivação passa por transformar os seus profissionais em profissionais mais competentes na sua globalidade, como homens, como jogadores, como pais, filhos, amigos, etc. Esta é uma motivação que não se paga, que não tem preço, que não tem prémio de jogo. Não há dinheiro que me pague a sensação de ser hoje um homem mais completo do que era ontem. É desta forma que o conceito de “superação” assume capital importância na temática da liderança. No fundo, a história do ser humano é a história da sua luta pela superação. É a constante luta que temos para nos superarmos todos os dias, que nos faz levantar todos os dias e ir à procura de mais e melhor. Por isso falamos em incompletude, só nos tentamos superar porque estamos e estaremos sempre até morrer, incompletos. Também por isso, quando falamos na história do ser humano, falamos numa história inacabada, ou uma história sempre por cumprir em todas as circunstâncias. A história do ser humano, enquanto ele puder transcender-se ou superar-se, nunca estará acabada.

Ora, é esta ideia de superação, que estes três treinadores conseguem incutir nos seus jogadores e ao fazê-lo “prometem-lhes” que eles vão ser melhores amanhã do que são hoje. Livremente, eles dispõem-se a dar o melhor de si para cumprir os objetivos globais, de todos e de cada um. Estamos, então, a falar de liderança, de condução de seres humanos e isto faz toda a diferença, por isso também faz toda a diferença sermos líderes ou apenas treinadores.

Retirar o melhor que cada um tem dentro de si não depende de qualquer ordem. O meu superior hierárquico pode obrigar-me a executar uma tarefa e eu executo-a. Jamais ele me poderá obrigar a dar o melhor de mim mesmo na execução dessa tarefa. Isso é algo que já depende da minha vontade interior e isso nenhum homem controla, a não ser eu próprio. Logo, eu só dou o melhor de mim quando quero. Então quando é que eu dou o meu melhor? Quando acredito e quando acredito sigo. É aqui que se funda a liderança. Quando o líder nos faz acreditar que se eu seguir o seu caminho vou ser um homem melhor, um profissional mais capaz, que vou conseguir vencer, que vou poder proporcionar, a mim e aos meus, um melhor futuro. Todos ganhamos. É aí que eu dou o melhor de mim mesmo, quando acredito que estou no caminho certo porque vou receber algo em troca e não, necessariamente, dinheiro. No fundo, é quando acredito que amanhã me vou superar, e depois de amanha também, e depois de depois de amanhã também… e assim eu sei que a minha história não vai acabar por aqui. A minha motivação é constante, porque há sempre algo em que eu me vou poder superar.

É assim que Mourinho, Guardiola e Fergusson conduzem as suas equipas. Os seus jogadores, no Real, no Barcelona ou no Manchester, já são ricos, já tem títulos, já ganharam o respeito da sociedade. O que os move, então? O que os faz correr? Dinheiro? Títulos? Admiração? Eles já têm tudo isto. Desta forma, é na sua busca pela superação que encontramos a resposta. Por isso, acho que quem apenas sabe de futebol…de futebol nada sabe. Primeiro, antes de tudo, vem o humano. Os jogadores, antes de serem profissionais são homens e Mourinho, Guardiola e Fergusson, sabem-no bem. Perceberam claramente, que estão no capítulo do humano, que antes de falarem ao jogador têm de falar ao homem. Só depois vem o futebol.

É este o seu segredo e a partir daqui operacionalizam toda  a sua liderança. É isto que torna as suas equipas diferentes, por isso ganham consistentemente, por isso já são campeões mesmo antes de jogarem, por isso, como disse, embora com estilos muito diferentes, marcam a história do futebol mundial: porque são líderes, muito antes de serem treinadores de futebol.

Luis Lourenço

Montse Cascalló

Máster en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona y Postgrado en Psicología del Alto Rendimiento. Ingeniero Químico IQS y Licenciada en Ciencias.

Coach profesional certificada por ICF, especializada en coaching deportivo y liderazgo.  Ex jugadora y entrenadora de baloncesto.

Directora del área de Coaching Deportivo del Institut Gestalt de Barcelona y promotora de  MCOACH (www.mcoach.es),  trabajando como coach y formadora de entrenadores, deportistas y ejecutivos.

Conferenciante y colaboradora de diferentes clubes y federaciones.

Co-autora del libro “PNL & Coaching” una visión integradora, de la ed. Rigden.

Presidenta fundadora de ACECAT, Asociación Coaching Deportivo de Cataluña.

Me considero una persona entusiasta, motivadora y de gran energía, con una gran pasión por ayudar a las personas a desarrollar su potencial para afrontar con éxito grandes retos y vivir una vida más plena y satisfactoria.

El liderazgo del capitán en un equipo deportivo

Cuando hablamos de rendimiento deportivo en deportes de equipo, todavía nos cuesta mucho valorar correctamente el peso de cada factor y su contribución a los resultados. La importancia de la condición física y dominio técnico de los deportistas se admite sin discusión y vamos a tener la oportunidad de comprobarlo en las olimpiadas. Poco a poco se empieza a aceptar la importancia de los aspectos psicológicos y emocionales, más sutiles y difícil de observar para el gran público, pero absolutamente críticos para el alto rendimiento. ¿Cómo puede llegar un deportista a competir en la élite sin una motivación excepcional que le lleve a entrenar sin desfallecer, a ver sus fracasos como oportunidades de mejora para continuar con fuerzas renovadas  hasta la maestría?. ¿Cómo puede llegar a la cima sin sucumbir al estrés de la competición o sin una concentración que le permita tomar la decisión correcta en cada momento?. ¿Alguna vez pensamos en ello cuando vemos a un jugador de baloncesto, futbol, voleibol, balonmano, hockey o incluso waterpolo? quizás alguna vez,  probablemente cuando vemos como se desaprovecha el talento de un deportista desmotivado, o como baja el rendimiento el estrés o la falta de control emocional en la competición… la verdad es que nos queda todavía un largo camino por recorrer aun en este sentido, para que el coaching  deportivo y la psicología del deporte ocupen el lugar que les corresponden y aporten valor a la mejora del rendimiento deportivo. Y aun podríamos hablar de alimentación y otros factores…

Sin embargo todavía hay un factor más desconocido y con una contribución más importante al rendimiento de un equipo deportivo, y se trata justamente de “el liderazgo del entrenador”. Si preguntáramos   -¿qué porcentaje de contribución a los resultados de un equipo consideras que tiene el líder? la mayoría se sorprenderían por la pregunta en si misma,  y muy pocos acertarían con el resultado… pero la realidad es que se han realizado estudios desde diferentes universidades  para medir la influencia del clima emocional en el rendimiento de un equipo y para medir el impacto del líder en el clima del equipo y actualmente se estima que la influencia del líder en el clima emocional del equipo se estima entre el 50% y 70%, y el clima se considera que contribuye en más de un 30% a los resultados, ¿sorprendente?, quizás no tanto si pensamos en casos como los de Pep Guardiola, Vicente del Bosque o Steve Jobs, líderes que han conseguido resultados extraordinarios con sus equipos, por poner algunos casos bien conocidos por todos.

Así resulta crítico trabajar y desarrollar el liderazgo para conseguir mejorar el rendimiento de un equipo y aquí surge la siguiente pregunta: ¿quién es el líder de un equipo deportivo?. La respuesta académica sería el entrenador, pero la respuesta real, si preguntamos a los integrantes de un equipo, muchas veces señalaría al capitán u otro integrante del equipo. ¿Qué sucede entonces?, ¿cómo podemos mejorar el liderazgo si ni siquiera tenemos claro quien lidera?.  En este punto resulta interesante conocer la teoría del triple liderazgo de la roja (la selección española de futbol actual) que reconoce que una parte muy importante del éxito de la roja se deben a la extraordinaria coordinación que se forjó entre capitán-entrenador- directivo de la federación, de aquí el nombre de triple liderazgo.

Obviando el tema del directivo, si es importante trabajar siempre el doble liderazgo entrenador-capitán si queremos conseguir un clima emocional del equipo óptimo que permita mejorar los resultados deportivos. Esta es la razón por la que todos los entrenadores y las entrenadoras de equipos deportivos que han trabajado conmigo, conocen bien la importancia que doy de trabajar y desarrollar el liderazgo de sus  capitanes y capitanas, así como los grandes beneficios obtenidos gracias a esta tarea. El desarrollo del liderazgo del capitán reporta no sólo una mejora palpable en el clima y la cohesión del equipo, sino también en el rendimiento y los resultados deportivos.

La respuesta que los integrantes de un equipo dan a la pregunta: – ¿Quién es vuestro líder?  Evidencia que dentro de todo equipo deportivo, y más allá de la capacidad de liderazgo del entrenador, existe siempre un líder reconocido por los integrantes del equipo, a veces dos…, y precisamente por eso hay que conseguir que este liderazgo sea positivo y no tóxico para el equipo, que sea una ayuda y no una piedra para el entrenador. Aquí y antes de seguir quisiera hacer una puntualización importante: toda referencia al capitán o a la capitana en este artículo es una referencia al líder natural del grupo, que idealmente tendría que ser el capitán o la capitana, ya sabemos que no siempre es así, en cualquier caso hablamos siempre de capitán o capitana refiriéndonos al líder natural.
Una vez reconocemos la existencia de esta figura dentro del equipo, vale la pena recordar que es lo que la caracteriza como líder. Nos resultará de ayuda  recordar los dos aspectos más importantes de todo liderazgo:

-El primer aspecto es la “función emocional del líder”, el líder es una persona que transmite emociones positivas al grupo y esto lo consigue porque tiene un carácter en general optimista y es muy expresivo, podemos decir que maneja magistralmente la alegría, la sonrisa y las bromas, aunque no siempre lo haga cuando toca o cuando al entrenador le gustaría está claro… (si os fijáis cuando los líderes se vuelven negativos, pierden adeptos rápidamente, puesto que la gente busca y se junta con quien transmite emociones positivas, podéis ver también las pocas ganas que todos tenemos ahora de seguir a nuestros políticos actuales que no nos generan muchas emociones positivas…).

-El segundo aspecto del liderazgo es la “función generador de significados” que quiere decir exactamente que ante cualquier situación nueva o desconcertante, la reacción del grupo es girarse hacia el líder para ver/oir su opinión. El grupo espera  para ver qué significado atribuye el líder a la situación. Si os fijáis veréis que el día que abroncáis al equipo por mala actitud o que cambiáis el estilo de entrenamiento, el lugar o simplemente que queréis introducir una nueva dinámica que habéis aprendido, ante la novedad, los jugadores miran la cara de su capitán y esperarán su reacción y opinión, que harán rápidamente suya; creo que ya os estáis imaginando ahora la importancia de una buena colaboración entre capitán y  entrenador para qué podáis hacer vuestro trabajo con efectividad, se trata de sumar en vez de tener un desconocido o enemigo en el vestuario. El hecho que esta colaboración entre capitán y entrenador exista o no exista es responsabilidad directa del entrenador y pasa para reconocer el líder del equipo como tal, establecer con él un entorno a confianza y pactar sus responsabilidades como líder positivo  ¿Lo hacéis regularmente con vuestros capitanes y capitanas?

Un aspecto importante es saber identificar si el liderazgo del capitán o capitana resulta beneficioso o tóxico para el equipo, es decir, si contribuye de forma positiva al clima y rendimiento, siendo impulsor de esfuerzo, generador de ilusiones e integrador de todos los componentes del equipo, o justo al contrario. Quizás el líder no contribuye a los objetivos o está integrando sólo una parte de los componentes pero no a todos los miembros del equipo.

En el caso de un liderazgo tóxico del capitán o líder natural, la necesidad de trabajar y desarrollar este liderazgo se revela crítica, de lo contrario una gran parte del trabajo y esfuerzo del entrenador se acabará perdiendo. La habilidad del entrenador para proporcionar al líder un espacio de expresión de emociones positivas, cuando haga falta, y de ayudarlo en el desarrollo de un liderazgo positivo, al tiempo que le ayuda a tomar conciencia de sus puntos fuertes como líder y también de sus áreas de mejora, nos reportará el gran beneficio de un aliado seguro en los momentos críticos y un multiplicador de las emociones positivas, del efecto de nuestro trabajo de motivación y también del disfrute del equipo por los objetivos logrados, un puntal del trabajo futuro.

Resulta muy alentador desarrollar el liderazgo propio como entrenador a la vez que ayudáis a vuestro capitán a desarrollar el suyo, trabajando juntos para el equipo aprenderéis el uno del otro, creceréis y mejoraréis como deportistas y como personas y de las sinergias nacerá una amistad y complicidad que disfrutaréis mucho tiempo. Y lo que es más importante, saldrá una alianza que llevará al  equipo a conseguir altas cotas de rendimiento y satisfacción. ¿Y cómo podemos hacer para ayudar a nuestros capitanes a desarrollar este liderazgo positivo y colaborador? Pues el primer paso es valorarlos como líderes  y ayudarles a tomar conciencia de las implicaciones que tiene su condición de líder en el clima y rendimiento del equipo al tiempo que los animáis a asumir la responsabilidad de contribuir a la mejora del equipo; el segundo paso será ayudarlos a reconocer sus puntos fuertes y como los pueden aprovechar en favor del equipo; el tercero será ayudarlos a darse cuenta de sus limitaciones y áreas de mejora, comprometiendo con ellos objetivos de mejora de su liderazgo ( de forma adicional a sus objetivos deportivos); el cuarto paso… bien creo que con esto ya tenéis suficiente trabajo para empezar a trabajar con vuestros capitanes ¡cuando lleguéis al cuarto paso hablamos!.

Os animo a todos a identificar los líderes naturales de vuestros equipos, a reconocer su liderazgo y la contribución capital que tienen, y más allá de que sea una persona con la que tengáis inicialmente un trato fácil o difícil, os animo a trabajar con ellos codo a codo para desarrollar un liderazgo positivo y colaborador, os puedo bien prometer que muy pronto vosotros y todo el equipo disfrutará de los beneficios de este trabajo.  Estoy a vuestra disposición para ayudaros en este apasionante trabajo de desarrollar el liderazgo para mejorar el rendimiento y con gusto responderé vuestros mensajes electrónicos explicándome vuestras experiencias de desarrollo del liderazgo de vuestros capitanes y capitanas. ¡Ánimos y adelante, que hay mucho trabajo a hacer ahora para empezar a preparar la nueva temporada, y el tema del capitán es uno de ellos!.

Montse Cascalló Piqueras
montse.cascallo@mcoach.cat


Bibliografía:
-El líder resonante crea más. Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie McKee. Ed. De Bolsillo.
-El nuevo entrenamiento deportivo. Jerry Lynch. Editorial Tutor
-Coaching con PNL. Joseph O’Connor, Editorial Urano

Patricia Ramírez

Licenciada en Psicología, Máster en psicología clínica y de la salud y doctorado en el Departamento de personalidad,  evaluación y tratamiento psicológico de la  Universidad de Granada.

He sido psicóloga deportiva del Real Betis Balompié, antes del RCD Mallorca, y de muchos otros deportistas individuales, nacionales e internacionales.

Colaboradora en un espacio de psicología en Para todos la 2, soy articulista de El país semanal y colaboradora de otros medios de comunicación como el Huffington Post.

Coodirectora del Máster de psicología deportiva y del ejercicio físico del Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Oriental.

Conferenciante de ponencias sobre optimismo, actitud y autotelia.

Ser un líder Pigmalión que potencie en tus jugadores “Saber Competir”

Si hay algo que admira un entrenador en sus jugadores, es la capacidad para COMPETIR. Saber competir implica ser contundente en el juego, intenso, no dar un balón por perdido, jugar con ambición, con estrategia y con mucha inteligencia. Incluye sobreponerse a las adversidades, ser frío y mirar por los intereses personales y los del equipo. Significa ser un guerrero, un luchador, no tener límites ni techo, quererlo todo y quererlo siempre.

La preparación de un jugador que quiere llegar a lo más alto y destacar implica pulir su talento hasta convertirlo en algo excepcional. Y este proceso se vuelve cada vez más exigente y complejo. Entrenamos la estrategia, la técnica, buscamos la nutrición perfecta, y cada vez son más las disciplinas que nos rodean y nos hacen ser cuasi perfectos para poder competir al mejor nivel.

En el terreno psicológico, un deportista tiene que ser capaz ante un partido, de dar lo mejor de sí mismo. No se juega por el simple hecho de participar. Se va a competir, a ser bueno, buenísimo y mejor, a cumplir con el sueño de niño que desea ser futbolista, aspirar a lo máximo. Como entrenador tienes la obligación de sacar lo mejor de los tuyos y de ayudarle en cada entrenamiento y cada partido para que se sienta seguro y capaz.

¿Te has preguntado como entrenador, qué parte de responsabilidad tienes tú? ¿Cómo puedes ayudar para que compitan mejor? Manejando la comunicación y el sentido común puedes ayudar a los jugadores a ser mejores de lo que son. Un aspecto que te permite potenciarles, es el ejercicio de un liderazgo positivo. El buen líder es un Pigmalión, un gestor de grupos que es capaz de sacar más de los chicos, de descubrir su potencial, técnico y personal, y hacerles creer que pueden llegar más allá de lo que imaginan. Cuando comunicas a través de tu aliento y ánimo, lo que esperas de los jugadores, terminas condicionando su comportamiento, tanto positivo como negativo. Si esperas algo bueno, si tienes fe, si les motivas guiándoles hacia el éxito, contribuirás a la seguridad y confianza de tu equipo. Si transmites esperanza, obtendrás esperanza.

Para ser un gran Pigmalión necesitas:

  1. Desplegar un radar que dirija la atención a la detección de todo “lo bueno”, tanto a nivel técnico como de actitud.
  2. Reforzar cualquier aspecto positivo que detectes con el radar. A pesar de que entrenar bien, hacer buenos centros o querer ganar sean comportamientos que un futbolista debe tener, no está demás que los elogies. Toda acción que se elogia tiene a repetirse, y además favorece la seguridad y confianza del jugador.
  3. Corregir con sosiego, con buenas palabras, criticando la conducta y no a la persona. No se dice “no entiendes nada, para qué coño doy yo las explicaciones”, mientras que si se dice “no sé si me he explicado bien, me gustaría que todos estuvierais atentos y así todos sabremos qué tenemos que hacer en el campo”.
  4. Trata de comunicarte y respetar tanto al que juega como al que no lo hace. Todos los jugadores necesitan sentirse importantes y ser partícipes del objetivo grupal. Nunca sabes cuándo los vas a necesitar.
  5. Da la cara, sobre todo con los que juegan menos. A veces los entrenadores creen que sobran explicaciones y que todos deberían saber por qué no son convocados, pero no es así. La percepción de un jugador no es la misma que la que tiene el entrenador. Sé sincero, habla con él. Todos valoran que vayas de frente y tengas sinceridad para decir por qué no está siendo convocado.
  6. Valora los esfuerzos. Puede ser que no tengas a alguien con un gran talento técnico, pero seguro que destaca en algo, seguro que tiene otro tipo de virtudes. Si dejas de valorar la actitud, el compañerismo y otros valores grupales, puede ser que el jugador entienda que no es importante para ti y deje de hacerlo.
  7. Sé franco con la comunicación. No des vueltas, sé directo y habla en términos positivos. Es preferible decir “podemos ser más intensos y trabajar más, tenemos que defender todos” que “no habéis corrido ni defendido, así no llegamos a ningún lado”.
  8. No hagas juicios de valor, no aportan nada y a nadie le gusta sentirse juzgado ni humillado.
  9. Escucha a tus jugadores. Nadie conoce mejor su puesto de trabajo que el que lo ejerce. Lo que puedan aportar respecto al juego y al trabajo indica implicación por parte de ellos. Puedes poner en prácticas sus opiniones o no, pero hacerles partícipes y escuchar es una virtud de los grandes líderes.
  10. Saca la cara por ellos y asume responsabilidades grupales. No los dejes nunca con el culo al aire. Lo que tengas que corregir hazlo en privado y a nivel individual.
  11. Establece objetivos desafiantes e invierte esfuerzo en conseguirlos. Transmíteles confianza y seguridad. Da mensajes en términos “podemos hacerlo”, “sabemos competir”, “estamos preparados”.

Estos consejos son importantes siempre, los jugadores por encima de futbolistas son personas. Pero cobran más relevancia dependiendo de la edad. Juzgar, humillar, faltar el respeto o gritar a niños y adolescentes puede tener un impacto en su autoestima y seguridad. Ser el líder del grupo no te confiere poder para dirigir y tratar a la gente con dureza. Mi experiencia me dice que los jugadores valoran más a la persona franca, directa, sosegada y humana, que a otro tipo de personalidades desafiantes, poco transparentes y agresivas, con las que no saben de “qué van”. Practica la empatía y antes de hablar y actuar piensa en cómo le impactaría a tu hijo un discurso, unas declaraciones o las palabras que vas a utilizar.

Patricia Ramírez Loeffler

@Patri_Psicologa