Category: Análisis


Cruce de estilos

Cuando se enfrentan dos equipos, uno de ellos con una filosofía de juego claramente basada en la posesión del balón y en el ataque organizado y otro con un estilo manifiestamente basado en el contraataque el guión del partido es muy evidente, e independientemente del resultado, todo el mundo sabe lo que va a ver. ¿Pero qué pasa si los dos equipos juegan al contragolpe?. En este caso, o bien uno de los dos, el que se considera superior o juega como local acepta tomar la iniciativa o bien suelen ser partidos con pocos espacios, transiciones cortas y pocas opciones de gol que se acaban decidiendo a balón parado, alguna jugada aislada o una individualidad. ¿Qué pasa cuando un equipo educado para el contragolpe debe tomar la iniciativa por el rol con el que afronta un determinado encuentro o porque el resultado es desfavorable?. En esta circunstancia, en ocasiones, se aprecian carencias a nivel de ataque elaborado, falta de claridad ofensiva, de movimientos de ataque y poca profundidad en el juego. Por el contrario, si los que se enfrentan son dos equipos que elaboran mayoritariamente en corto y buscan con la posesión de balón intentar hacerse con el control del partido y llegar a zonas de finalización sucede una situación similar a la anterior, o uno de los dos adopta el papel de inferior en ese encuentro y cede el balón a su adversario para jugarle al contraataque o los dos intentan ser fieles a su estilo viéndose en la mayoría de casos un duelo por el control de la pelota, ya que ambos entienden que así  generarán más opciones de gol que el adversario; estos partidos se acaban decantando casi siempre del lado de aquel que posee mejores individualidades. Algo que parece evidente en cualquier caso, pero en muchas ocasiones un equipo de menor calidad técnica y con peores individualidades que su contrario puede aspirar a ganar el encuentro o la eliminatoria planteando un partido al contragolpe y no tendría prácticamente opciones en un tú a tú con su adversario. De la misma forma, cuando un equipo que apuesta por un fútbol combinativo y de largas posesiones  debe adoptar un juego más directo por el estado del campo, la climatología, la presión adelantada del rival o en el tramo final de un partido con marcador adverso se ve un plan B poco elaborado y mucho menos efectivo que aquel por el que apuestan normalmente.

De todas formas, si bien es cierto que algunos equipos tienen una vocación fiel por un estilo y ésta es invariable en cualquier circunstancia no es menos cierto que estos mismos equipos, y todos en general, deberían tener un plan B para afrontar determinadas situaciones que se producen en un partido. Y aquí nos encontramos ante dos grandes casos: en primer lugar que muchos equipos no tienen clara una filosofía ni de ataque organizado ni de contraataque y no se sabe muy bien lo que quieren ni a lo que juegan; y en segundo lugar, que muchos de los equipos que optan por una idea de juego basada en el contragolpe tienen un vago plan B, en el caso que lo tengan, y son equipos torpes y sin ideas ofensivas cuando tienen que recurrir a otra estrategia. Así como a la inversa, muchos equipos que optan por un juego organizado y de balón raso se encuentran con dificultades cuando deben encontrar otras vías para adaptarse en ese momento a la situación del juego.

Entiendo que un equipo debe por el perfil de sus jugadores o filosofía de club decantarse por una idea principal de juego que será la que mejor rendimiento dará a ese colectivo, pero debe tener también otros argumentos trabajados y automatizados para jugar de otra forma ante un determinado rival o en un momento del partido en el que fuese necesario por cualquier motivo realizar un cambio de ‘chip’. Sorprende ver equipos de elite sin una idea clara de juego, pero también grandes conjuntos que no contemplan otras opciones y que tienen en la variabilidad y la riqueza del juego un obstáculo que les impide adaptarse y competir con argumentos visibles a pesar de contar con jugadores que pueden adoptar diversos roles. Por otra parte, y sea cual sea la opción u opciones que se elija/n lo que siempre debe estar presente es un orden táctico que de sentido a su forma de jugar, que haga cómplices  a los jugadores dentro de una misma idea colectiva con más o menos variantes y que sepan todos ellos interpretarla y entenderla dentro de un mismo espíritu grupal. Como hace unos años dijo Arrigo Sacchi “si el partido está desordenado puede ser por dos cosas: o los jugadores están mal físicamente o están mal entrenados”… pues eso.

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¿Sistemas o modelos de juego?

Aunque en muchas ocasiones se utilizan ambos términos para definir una misma idea, la realidad del juego los hace ser claramente diferentes. Un sistema de juego es la disposición de los jugadores dentro del terreno de juego, con un determinado dibujo táctico y una ocupación racional del rectángulo de juego. El modelo de juego, es la idea que tiene el entrenador y los diferentes comportamientos de su equipo dentro del campo, su vocación e interpretación del juego. Por tanto, es común encontrarse dos equipos con un mismo dibujo táctico y con diferentes estilos de juego. Uno de los equipos puede jugar con un 1.4.2.3.1 y tener una clara intención ofensiva con dos pivotes técnicamente bien dotados , un mediapunta de corte ofensivo actuando de segundo punta y dos interiores con perfil de extremos.  El segundo de ellos, optando por una misma disposición táctica de 1.4.2.3.1 puede hacerlo con dos mediocentros musculosos y de perfil defensivo, un tercer mediocentro actuando de enganche por delante de los dos de contención y dos interiores con perfil de carrileros, bien dotados físicamente y con un gran despliegue a nivel de recorrido y de sacrificio. Lo que hace defensivo u ofensivo el sistema 1.4.2.3.1 no es el dibujo en si sino la idea que tiene el entrenador de interpretar el juego o afrontar un partido determinado, con una idea preconcebida y trabajada de los comportamientos de su equipo y con un perfil de jugador acorde a su filosofía de juego. Incluso, el recorrido de la transiciones nos puede dar una idea de la vocación de cada uno de ellos más allá del sistema utilizado. El primero actuará en su zona de medios con un dibujo de dos más tres en la mayoría de situaciones del juego, mientras que el segundo por el perfil de sus jugadores de banda y su concepto del juego se puede encontrar en muchas situaciones de repliegue defensivo en disposición de 1.4.4.1.1. Este último argumento nos demuestra que la diferencia a veces entre un sistema propiamente dicho y otro es la transición de cierre de algunos metros de tan solo dos jugadores del dispositivo táctico por un lado, y por otro que la filosofía de juego va más allá de la disposición de los jugadores en el campo, ya que el segundo de los equipos puede encontrarse también con ese dibujo de repliegue en alguna situación del partido o incluso como recurso con marcador a favor y pocos minutos de juego y no por ello cambian su identidad, sino que la adaptan al momento y juegan con la variabilidad y la amplia funcionalidad de los sistemas de juego.

Estas pautas y variantes podemos encontrarlas en cada uno de los denominados sistemas de juego. En referencia a otro de ellos, la diferencia a veces entre un 1.4.3.3 y un 1.4.1.4.1 es el recorrido de repliegue de los dos jugadores de banda y/o el perfil de los dos jugadores que actúen en esa posición. Además el 1.4.1.4.1 se puede denominar también 1.4.5.1, lo que refuerza la idea de la variabilidad que comentábamos anteriormente, incluso a nivel conceptual. Como modelo de juego puede ser mucho más ofensivo un equipo que se posiciona en el campo 1.4.2.3.1 con dos laterales que se incorporan al ataque cuando tienen la posesión y su disposición en ataque es de 1.2.7.1 que uno que actúa inicialmente con un 1.4.3.3 y sus laterales no se incorporan nunca y el perfil de dos de sus tres mediocentros  es de contención y de corta transición defensa-ataque. Las variantes son muchísimas y son éstas las que componen el modelo de juego de un determinado equipo mediante sus comportamientos y su idea de afrontar la competición y de entender el fútbol.

Por lo tanto, no podemos conocer la filosofía de un equipo viendo únicamente su disposición táctica, que en muchos casos solo se aprecia claramente en situación de repliegue defensivo. Sistema y modelo son conceptos que si bien se complementan no significan lo mismo, ya que son muchos los comportamientos que componen el modelo de juego de un equipo de fútbol y éste es mucho más que una simple disposición neutra de los jugadores en el terreno de juego.

El proceso de entrenamiento

La metodología de entrenamiento en el fútbol ha ido evolucionando con los años, y hoy día la mayoría de teorías defienden el método integrado o interrelacionado. Este deporte, que no es ajeno a la sociedad que lo rodea, en ocasiones se deja llevar por las modas y los falsos clichés, y si bien es cierto que la evolución del entrenamiento futbolístico va encaminada hacia un trabajo globalizado de los diferentes aspectos que lo componen existen componentes que deben ser tratados en especificidad y entrenados de forma aislada para posteriormente trabajarlos dentro de tareas más globales. En muchas ocasiones, se defiende desde un punto de vista teórico una forma global de entrenamiento que en la práctica no se aplica de forma absoluta.

El entrenamiento moderno en fútbol, independientemente del estilo de juego que se desee aplicar, debe trabajar de forma contextualizada las diferentes partes del cuadro de rendimiento (psicológico, táctico, técnico y físico) en ejercicios  que trabajen de forma simultánea las cuatro parcelas, pero sin olvidar la parte analítica a la hora de trabajar o automatizar los diferentes principios defensivos y ofensivos que son la raíz de nuestro posterior modelo de juego. Ya dentro de un trabajo integrado, se enlazan dichos fundamentos del juego en la posterior parte global, que pule dichos principios en ejercicios muy cercanos a situaciones reales del juego, que complementan al futbolista, finalizando el proceso con la práctica de diferentes situaciones reales donde se propone la máxima expresión de nuestro modelo de juego.

A nivel defensivo, aspectos como los principios del uno contra uno, y las diversas situaciones de inferioridad numérica hasta llegar a la formación de la linea defensiva deben ser trabajadas de forma analítica con el fin de automatizar dichos principios de una forma específica y repetitiva. Este trabajo permite dominar los diferentes fundamentos del juego defensivo, tanto a nivel individual como colectivo, desde el perfeccionamiento de la parte para posteriormente trabajar los diferentes principios dentro del todo. Dentro del bloque global, se maduran dichos principios en ejercicios que buscan diferentes interpretaciones y posibles respuestas u opciones dentro del juego, para finalizar con la fase real en forma de partidos entre dos equipos con estructura táctica o situaciones muy parecidas al juego real por la dimensión del terreno, disposición de los jugadores o estructura del ejercicio, interpretando los diferentes conceptos dentro de una misma idea contextualizada. Y es cierto que la mayoría de aspectos se deben trabajar directamente dentro de un todo, pero hay algunos otros que deben seguir este procedimiento de tres tiempos: analítico, global y situación real.

En la fase ofensiva, el juego es mucho más interpretativo por parte de los futbolistas, en función de las situaciones que el juego le plantee, por ello entiendo que las tareas ofensivas deben ser mucho menos rígidas y automatizadas que las defensivas y, por tanto, más globales pero existen también principios que fundamentan cualquier filosofía ofensiva y que deben seguir el proceso a tres tiempos. El trabajo analítico en principios ofensivos como el control y el pase, la velocidad de juego y la anticipación mental se basa en rondos y ejercicios como juegos posicionales sin oposición que perfeccionan estos aspectos de forma precisa, para ya en fase global pulir y perfeccionar dichos principios técnicos y tácticos con ejercicios como conservaciones de balón y juegos posicionales con oposición. El proceso ofensivo finaliza con situaciones reales donde se desarrollen todos y cada uno de los principios dentro de un marco generalizado donde intervengan de forma conjunta los gestos técnicos, los comportamientos tácticos, la carga física y la vertiente psicológica dentro de un todo que reproduzca de forma fiel nuestro modo de jugar en competición.

Por lo que, el proceso de preparación de un equipo de fútbol debe realizarse teniendo clara nuestra forma de jugar y enfocando todo el trabajo hacia esa filosofía de juego. Muchos de los aspectos de los cuatro campos de rendimiento se trabajan de forma integral y todos ellos se entrenan mucho más tiempo de una forma cercana al juego real, pero existen algunos principios (entiéndase por principio: origen) del juego que deben automatizarse y pulirse de forma específica con el fin de tener una buena base conceptual de algunas partes del sistema para que éstas se dominen y  se expresen de la mejor manera posible dentro de un todo que ocupe la mayor parte del tiempo en las sesiones.

Una liga, dos estilos

No estoy del todo de acuerdo en que la Liga española sea la mejor y más competitiva de las ligas europeas y, por tanto, del mundo. Si que en ella compiten los dos mejores equipos del mundo, pero la diferencia abismal de presupuestos y de reparto de los derechos televisivos hace que sea una liga únicamente de dos aspirantes, fraccionada ya antes de su inicio, una liga de dos más el resto. La diferencia es tanta, que a las pocas jornadas del inicio queda claro quienes, una vez más, lucharán por el objetivo de salir campeón. Por si queda alguna duda en relación a este argumento, solo hace falta ver la mayoría de resultados en los enfrentamientos de FC Barcelona y Real Madrid contra los equipos que, en teoría, por historia y presupuesto podrían ponerlos en apuros y tener alguna opción de arrebatarles su hegemonía.

De la misma forma que es una liga de dos candidatos, lo es también de dos estilos muy diferentes. El Real Madrid de José Mourinho es un equipo musculoso, con un perfil mayoritario de jugadores con unas grandes prestaciones físicas y basado en una fuerte defensa desde la posición de repliegue para salir a la contra a partir de la recuperación. Un equipo basado en la fortaleza física, el orden defensivo y una fuerte presión adelantada con la finalidad de robar cerca de la portería adversaria y en pocos segundos finalizar las jugadas. En ambas situaciones, sin tener la posesión, partiendo de una situación bien desde la posición de repliegue o bien desde la presión en campo contrario en el inicio de jugada del adversario, buscan a través de las recuperaciones de balón  finalizar lo antes posible con acciones ofensivas rápidas y verticales. Si recuperan en su propio campo, su primera opción, es buscar el contraataque con una rápida transición defensa-ataque antes de que el contrario logre organizarse defensivamente, la cual ejecutan con un porcentaje de efectividad altísimo. Si recuperan en una acción de presión cerca del marco adversario buscan una rápida acción de finalización. El tiempo entre la recuperación y la finalización es corto y las acciones lo más verticales posibles, y a pesar, de que poseen un buen ataque organizado y en esta segunda temporada con el portugués optan por alternar en algunas fases de partido e imponerse desde la combinación su idea básica de juego es una fuerte defensa, un buena presión adelantada y el contraataque.

El FC Barcelona de Pep Guardiola es un equipo en el que predominan los jugadores talentosos y con una idea de juego basada en largas posesiones iniciadas, la mayoría de ellas, desde su zona de creación. Los blaugrana fundamentan su estilo a través del juego combinativo y es a través de la posesión como organizan su juego ofensivo y defensivo. Su mejor opción de defensa es una gran presión inmediatamente después de la pérdida de balón de los jugadores más próximos al poseedor de la pelota y a las líneas de pase más próximas impidiendo su avance acompañado  de un achique de espacios que equilibra al equipo. Su objetivo después de cada una de las pérdidas es recuperarlo lo antes posible impidiendo el ataque del adversario y, a su vez, evitar tener que realizar un repliegue defensivo. La idea es mantener el mayor tiempo posible la posición táctica ofensiva para atacar, evitar defender teniendo la posesión del balón e intentar recuperarlo nada más perderlo para mediante la presión y la recuperación de la pelota no tener que defender ataques adversarios desde la posición táctica defensiva.

Posesión del FC Barcelona, con una buena distribución de espacios y un juego posicional con varios triángulos de pase

Se trata de dos estilos antagónicos, de dos formas de entender e interpretar el juego y el fútbol en si mismo. Los dos apuestan por una idea, saben a lo que juegan y tienen una personalidad clara y definida. Ambas son válidas para conseguir victorias y alzarse con títulos y ambas dominan, desde su estilo, dos aspectos del juego que son básicos para controlar los partidos y fundamentar cualquier propuesta de juego en el fútbol actual: el control de las transiciones y un buen juego posicional acompañado de una buena distribución de los espacios. El Barça, basado en su posicionamiento en el rectángulo a nivel ofensivo, con un reparto compensado de las diferentes zonas del campo y una disposición ofensiva que agrupa triángulos de pase en la zona de balón que permite tras la pérdida la presión conjunta de varios jugadores con el objetivo de evitar la transición ofensiva adversaria y una rápida recuperación para volver a atacar acompañada de una organización del resto de jugadores por sino se recuperase el balón. El Madrid, con un buen reparto de sus jugadores a nivel defensivo que los posibilita para salir rápidamente al contraataque tras la recuperación de balón y que permite al equipo organizarse rápidamente tras la pérdida para evitar ser sorprendido por el adversario, así como una presión organizada en campo contrario que aporta al equipo diversas opciones de finalización en caso de robo. En un fútbol, donde el tiempo entre atacar y defender es cada vez menor, los dos grandes de la Liga española dominan y controlan desde su estilo de juego dos conceptos que son imprescindibles para conseguir una Liga que solo está al alcance de uno u otro.