Archive for junio, 2013


Aplaudidores y taxistas

Hacía tiempo que no veía un partido de alevines, pero desde entonces hay cosas que no han cambiado demasiado. Debo reconocer que la mayor parte del fútbol que veo en directo es de edad juvenil o amateur, pero hoy he asistido a Vilanova del Camí a presenciar un torneo alevín para ver al hijo de un amigo coreano que juega en la UE Cornellà. El torneo, organizado por el Club Esportiu Anoia,  no ha tenido nada especialmente destacado en el apartado estrictamente deportivo, un torneo típico de postemporada con una liguilla de tres grupos por la mañana y la consiguiente fase final por la tarde. Un día de fútbol y goles, como muchos otros, en el que los doce equipos participantes han disfrutado de una jornada deportiva dentro de la más absoluta normalidad en el terreno de juego. Pero en la grada si se que se han producido unos hechos que, aunque desgraciadamente no son nada novedosos, nunca dejan de sorprender a la vez que ensucian el ambiente deportivo que se respira en este tipo de eventos. Se disputaban los dos primeros encuentros de cuartos de final y en uno de los partidos se enfrentaban el CF Mollerussa y la EF Barberà Andalucía. Hasta aquí todo correcto. Pero los padres de los chavales de ambos equipos (¡qué tienen entre 10 y 11 años!) han dejado de ser, como muy bien decía un excompañero mío, lo que debieran ser: aplaudidores y taxistas, y se han convertido en lo que desgraciadamente se transforman en infinidad de ocasiones: personajes salvajes y maleducados. El espectáculo, como suele pasar en estos casos, ha sido bochornoso. Los padres de ambos equipos protestaban airadamente e insultaban al árbitro del partido, un chaval de 18 años y jugador del juvenil A del Club Esportiu Anoia. Un partido, que desde mi total imparcialidad, ya que no tenía ninguna preferencia por ninguno de los equipos participantes en el torneo, se ha desarrollado desde el punto de vista arbitral dentro de la más absoluta normalidad. No han existido situaciones de posibles penalties, no se han producido jugadas de dudosos fueras de juego, no han habido entradas violentas por parte de ninguno de los dos equipos…, lo que si ha existido una vez más y de forma totalmente injustificada, es un comportamiento por parte de los padres propio de gente energúmena y maleducada. Pero el ‘show’ no había hecho más que comenzar, y es que otro chico de la organización ha tenido la brillante idea de acercarse a la grada a reprender a los padres por su actitud y pedirles que por favor dejaran de insultar al árbitro. Y aquí ha aparecido, entonces, una especie ‘humana’ que es muy común en las gradas de los campos de fútbol: el padre ‘gallito’, que jaleado por la madre ‘gallina’, alborotada y encendida ésta por las injusticias que está sufriendo su hijo en el campo, anima al padre para que se enfrente a todos aquellos personajes que tienen la osadía de cometer o defender aquella atroz sinrazón y además no entender su malestar y sus ejemplares actitudes. Varios de estos especímenes aparte de encararse e increpar al personal de la organización, han seguido con su retahíla de improperios al joven árbitro que de vez en cuando miraba de reojo la esperpéntica situación que se vivía en la grada con cara de asombro y temor. Pero la fiesta gitana aún no había finalizado. Una vez acabado el partido, uno de los padres de la EF Barberà Andalucía (equipo ganador del enfrentamiento) saltó al campo en busca del árbitro y tuvo que ser sujetado por uno de los pocos hombres sensatos que parecía haber en esa zona de la grada. Mientras, los jugadores del CF Mollerussa, contagiados y arropados por sus padres, protestaban e insultaban al joven Sergi Muñoz, que abandonaba el terreno asustado y con los ojos cristalinos, envuelto entre gallos, gallinas y polluelos que le seguían dedicando todo tipo de ‘piropos’.

Una jornada de fútbol empañada, una vez más, por aquellos incívicos padres que debieran ser única y exclusivamente aplaudidores y taxistas. Y un espectáculo, el vivido hoy en Vilanova del Camí, que mi amigo coreano no entendía y asombrado ante lo que estaba presenciando me repetía una y otra vez: “the spanish parents are crazy”.

Meritxell Bellatriu

Meritxell Bellatriu es psicóloga. Empezó su carrera profesional en el campo de la psicología clínica con adolescentes y adultos, especializándose en los trastornos de ansiedad. Hace un tiempo se planteó unir sus dos grandes pasiones: la psicología y el deporte. Así empezó su proyecto profesional y personal, asesorando a deportistas de diferentes especialidades con distintos objetivos. Su principal objetivo es acompañarlos en su crecimiento personal para hacer realidad sus retos y metas.

La ansiedad en el fútbol

En el mundo del deporte, es bien conocido que, la ansiedad puede jugarnos malas pasadas y condicionar nuestro rendimiento en el campo e incluso aumentar las posibilidades de sufrir una lesión. Por ejemplo, si un jugador se siente muy angustiado antes de empezar una competición, puede que su cabeza comience a generar pensamientos y percepciones negativas, como consecuencia a esta evaluación cognitiva, aparecen alteraciones fisiológicas como aumento de la respiración, del ritmo cardíaco y tensión de la musculatura, aumento de la fatiga y disminución o pérdida de atención, lo que aumenta significativamente la posibilidad de sufrir una lesión en el transcurso del partido.

Esto no quiere decir que la ansiedad sea siempre negativa sistemáticamente. Una cierta dosis de ansiedad es necesaria para rendir y para sentirse puesto en el partido. Esta dosis adecuada estaría relacionada con la motivación hacia el encuentro, el nivel de activación necesario para realizar una buena ejecución y la percepción de poder hacer frente al encuentro. Para una buena gestión de la ansiedad cada jugador debería identificar cual es esa dosis necesaria y adecuada. No es la misma para todos, ni para todas las situaciones que se dan.

Diríamos, pues que, la ansiedad es un estado emocional que incluye sensaciones de nerviosismo, preocupación y aprensión, relacionadas con la activación del organismo. Así, la ansiedad tiene un componente de pensamiento (por ejemplo, la preocupación y la aprensión) llamado ansiedad cognitiva, y un componente de ansiedad somática, que constituye el grado de activación física percibida.

La ansiedad en la competición puede venir dada por diferentes motivos, por ejemplo, algunos de ellos: la falta de confianza en uno mismo y/o en el equipo o la percepción de no tener los recursos necesarios para hacer frente a una determinada situación, expectativas muy altas, baja autoestima, presión elevada (interna y/o externa), ejecuciones negativas pasadas y miedo al fracaso.

Frente a la ansiedad, el jugador puede poner en marcha una serie de recursos,  estrategias y técnicas que le ayuden a gestionarla adecuadamente para que esta no acabe siendo un obstáculo para la consecución de sus objetivos individuales y de equipo.

Para una adecuada gestión de la ansiedad, en primer lugar deberíamos investigar y conocer la causa de esta y cómo condicionan y/o en qué grado comprometen el rendimiento del jugador. A partir de ahí, establecer qué podemos hacer para hacerle frente.

Algunas de las técnicas psicológicas que nos pueden ayudar para una mejor gestión de la ansiedad son:

  1. Establecimiento de objetivos concretos, realistas, por encima de nuestras posibilidades pero que no superen nuestra capacidad. Estos nos ayudaran a establecernos objetivos reales y adecuados a nivel individual y de equipo. Esta es una herramienta útil para todo deportista y para los entrenadores. Para estos últimos, es importante que marquen los objetivos de la competición adecuándose al nivel y capacidad de los componentes del equipo.
  2. Utilizar técnicas de control de la respiración y relajación. Estas pueden ayudarnos a regular nuestro nivel de activación y a centrarnos en aquello que podemos controlar, nuestra respiración. Por ejemplo, la relajación muscular de Jacobson.
  3. Entrenamiento en imaginación o visualización. Nos ayuda a entrenar previamente aquellas situaciones que nos generan ansiedad de una forma controlada y a desarrollar estrategias de afrontamiento. También después de un error, es positivo, imaginar la realización adecuada de dicha acción. Esto nos ayudará a no quedarnos centrados en el error y poder seguir adelante.
  4. Centrarse en el aquí y ahora. El pasado y el futuro no están en nuestro poder. Sólo importa el presente, la oportunidad que tenemos delante. No quedarse encallado en los errores pasados.
  5. Focalizarse en aquello que  podemos controlar. Atendiendo a aquello que depende directamente de nosotros y dejando de lado aquello que no podemos controlar o que no depende de nosotros, como la ejecución o juego del equipo oponente, las condiciones climatológicas….
  6. No juzgar. Muchos deportistas suelen categorizar su actuación de buena o mala. Durante la competición, cuando juzgamos una actuación es común empezar a generalizar (siempre pierdo las pelotas fáciles, no puedo ni meter uno cuando más lo necesitamos). Esto supone una pérdida de concentración, aumento de la ansiedad y afecta negativamente a la toma de decisiones. No hemos de ignorar los errores, simplemente se trata de ver la ejecución tal cual es, sin juzgarla.
  7. Control de pensamientos. Lo que pensamos es importante y si es negativo afectará a nuestro rendimiento y aumentará nuestra ansiedad como respuesta. Cambia tus pensamientos negativos por otros positivos.

Estas técnicas se han de entrenar y funcionan cuando pasan a formar parte de la preparación integral del deportista. Para ello hay que integrarlas como un aspecto más del entrenamiento y no desanimarse en el primer intento.

Meritxell Bellatriu

Psicóloga deportiva

Meritxellbl@copc.cat

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Twitter: @meritxellbl