Que el reparto de los derechos televisivos en España es tan desigual como vergonzoso es algo ya sabido desde hace algunas temporadas. Y lo es tanto que incluso en el contexto europeo, FC Barcelona y Real Madrid están muy por encima de los ingresos que reciben los grandes clubes del resto de ligas. Plantearse un mínimo de competitividad en la liga española con estas diferencias es una utopía, y la denominada mejor liga del mundo hace temporadas que está monopolizada y adulterada por los excesivos privilegios de los dos grandes. Aunque esto no es sólo propio del fútbol, siempre ha habido ricos y pobres y desgraciadamente las desigualdades han existido a lo largo de la Historia. El fútbol es reflejo de nuestras sociedades. Imagino que muchos aficionados culés y merengues, trabajadores con condiciones laborales precarias y que se rebelan contra su situación y critican esa injusta dicotomía entre ricos y pobres entienden o incluso justifican lo que en otros ámbitos critican y consideran tremendamente injusto. Y es que es tan viejo como cierto aquel dicho popular de: ¡Justicia!, pero en mi casa no. En el fondo parecemos estar condenados a repetir siempre los mismos errores y a preocuparnos sólo de aquello que nos interesa y cuando nos interesa. Es algo que forma parte de la condición humana. Y en relación a esto, existen en el fútbol muchos paralelismos que explican numerosas situaciones de nuestra vida cotidiana. El todopoderoso FC Barcelona critica en muchas ocasiones un trato claramente diferencial respecto al Real  Madrid a nivel estatal, y sin embargo ejerce el mismo trato diferencial y discriminatorio hacia el RCD Espanyol en Catalunya. ¿Qué a nivel estatal es una cuestión política y no deportiva? En Catalunya también. Mismo error, con diferentes protagonistas pero con diferente posición de poder en uno y otro lugar por parte del grande, el rico, el opresor o como se le quiera llamar.

Hace tiempo que intento hacer el ejercicio de entender otras posturas contrarias a las mías, aunque dicho ejercicio, en muchas ocasiones, tan sólo me sirva para reflexionar y reafirmarme más en mis ideas. Aunque debo reconocer que he conseguido extraer interesantes conclusiones, y una de ellas es que a veces creemos tener la verdad absoluta acerca de un determinado tema y eso está condicionado totalmente a la posición que ocupamos en un momento concreto y que esa verdad está supeditada única y exclusivamente a nuestro bien personal. Por tanto, en la mayoría de ocasiones, para entender o directamente justificar la otra postura simplemente deberíamos por el motivo que fuese cambiar de bando o de situación personal. ¿qué pasaría si fuesen las liebres las que tuvieran las escopetas y no los cazadores?. No lo sé, pero me lo imagino. Lo que tengo claro es que por la familia de la que procedo, por mis convicciones políticas, por mi forma de ser y de pensar y por orientaciones personales siempre me he decantado y he pertenecido al bando de los pobres. Por eso, no puedo dejar de alegrarme de la eliminación del Real Madrid de la Champions y la casi segura eliminación también del FC Barcelona mañana a manos del Bayern de Múnich, aunque sea una simple rabieta de una liebre que si tuviese un rifle entre las manos de aquí a unos años dispararía en la nuca de aquellos que hoy huelen a dinero y prepotencia.