Máster en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona y Postgrado en Psicología del Alto Rendimiento. Ingeniero Químico IQS y Licenciada en Ciencias.

Coach profesional certificada por ICF, especializada en coaching deportivo y liderazgo.  Ex jugadora y entrenadora de baloncesto.

Directora del área de Coaching Deportivo del Institut Gestalt de Barcelona y promotora de  MCOACH (www.mcoach.es),  trabajando como coach y formadora de entrenadores, deportistas y ejecutivos.

Conferenciante y colaboradora de diferentes clubes y federaciones.

Co-autora del libro “PNL & Coaching” una visión integradora, de la ed. Rigden.

Presidenta fundadora de ACECAT, Asociación Coaching Deportivo de Cataluña.

Me considero una persona entusiasta, motivadora y de gran energía, con una gran pasión por ayudar a las personas a desarrollar su potencial para afrontar con éxito grandes retos y vivir una vida más plena y satisfactoria.

El liderazgo del capitán en un equipo deportivo

Cuando hablamos de rendimiento deportivo en deportes de equipo, todavía nos cuesta mucho valorar correctamente el peso de cada factor y su contribución a los resultados. La importancia de la condición física y dominio técnico de los deportistas se admite sin discusión y vamos a tener la oportunidad de comprobarlo en las olimpiadas. Poco a poco se empieza a aceptar la importancia de los aspectos psicológicos y emocionales, más sutiles y difícil de observar para el gran público, pero absolutamente críticos para el alto rendimiento. ¿Cómo puede llegar un deportista a competir en la élite sin una motivación excepcional que le lleve a entrenar sin desfallecer, a ver sus fracasos como oportunidades de mejora para continuar con fuerzas renovadas  hasta la maestría?. ¿Cómo puede llegar a la cima sin sucumbir al estrés de la competición o sin una concentración que le permita tomar la decisión correcta en cada momento?. ¿Alguna vez pensamos en ello cuando vemos a un jugador de baloncesto, futbol, voleibol, balonmano, hockey o incluso waterpolo? quizás alguna vez,  probablemente cuando vemos como se desaprovecha el talento de un deportista desmotivado, o como baja el rendimiento el estrés o la falta de control emocional en la competición… la verdad es que nos queda todavía un largo camino por recorrer aun en este sentido, para que el coaching  deportivo y la psicología del deporte ocupen el lugar que les corresponden y aporten valor a la mejora del rendimiento deportivo. Y aun podríamos hablar de alimentación y otros factores…

Sin embargo todavía hay un factor más desconocido y con una contribución más importante al rendimiento de un equipo deportivo, y se trata justamente de “el liderazgo del entrenador”. Si preguntáramos   -¿qué porcentaje de contribución a los resultados de un equipo consideras que tiene el líder? la mayoría se sorprenderían por la pregunta en si misma,  y muy pocos acertarían con el resultado… pero la realidad es que se han realizado estudios desde diferentes universidades  para medir la influencia del clima emocional en el rendimiento de un equipo y para medir el impacto del líder en el clima del equipo y actualmente se estima que la influencia del líder en el clima emocional del equipo se estima entre el 50% y 70%, y el clima se considera que contribuye en más de un 30% a los resultados, ¿sorprendente?, quizás no tanto si pensamos en casos como los de Pep Guardiola, Vicente del Bosque o Steve Jobs, líderes que han conseguido resultados extraordinarios con sus equipos, por poner algunos casos bien conocidos por todos.

Así resulta crítico trabajar y desarrollar el liderazgo para conseguir mejorar el rendimiento de un equipo y aquí surge la siguiente pregunta: ¿quién es el líder de un equipo deportivo?. La respuesta académica sería el entrenador, pero la respuesta real, si preguntamos a los integrantes de un equipo, muchas veces señalaría al capitán u otro integrante del equipo. ¿Qué sucede entonces?, ¿cómo podemos mejorar el liderazgo si ni siquiera tenemos claro quien lidera?.  En este punto resulta interesante conocer la teoría del triple liderazgo de la roja (la selección española de futbol actual) que reconoce que una parte muy importante del éxito de la roja se deben a la extraordinaria coordinación que se forjó entre capitán-entrenador- directivo de la federación, de aquí el nombre de triple liderazgo.

Obviando el tema del directivo, si es importante trabajar siempre el doble liderazgo entrenador-capitán si queremos conseguir un clima emocional del equipo óptimo que permita mejorar los resultados deportivos. Esta es la razón por la que todos los entrenadores y las entrenadoras de equipos deportivos que han trabajado conmigo, conocen bien la importancia que doy de trabajar y desarrollar el liderazgo de sus  capitanes y capitanas, así como los grandes beneficios obtenidos gracias a esta tarea. El desarrollo del liderazgo del capitán reporta no sólo una mejora palpable en el clima y la cohesión del equipo, sino también en el rendimiento y los resultados deportivos.

La respuesta que los integrantes de un equipo dan a la pregunta: – ¿Quién es vuestro líder?  Evidencia que dentro de todo equipo deportivo, y más allá de la capacidad de liderazgo del entrenador, existe siempre un líder reconocido por los integrantes del equipo, a veces dos…, y precisamente por eso hay que conseguir que este liderazgo sea positivo y no tóxico para el equipo, que sea una ayuda y no una piedra para el entrenador. Aquí y antes de seguir quisiera hacer una puntualización importante: toda referencia al capitán o a la capitana en este artículo es una referencia al líder natural del grupo, que idealmente tendría que ser el capitán o la capitana, ya sabemos que no siempre es así, en cualquier caso hablamos siempre de capitán o capitana refiriéndonos al líder natural.
Una vez reconocemos la existencia de esta figura dentro del equipo, vale la pena recordar que es lo que la caracteriza como líder. Nos resultará de ayuda  recordar los dos aspectos más importantes de todo liderazgo:

-El primer aspecto es la “función emocional del líder”, el líder es una persona que transmite emociones positivas al grupo y esto lo consigue porque tiene un carácter en general optimista y es muy expresivo, podemos decir que maneja magistralmente la alegría, la sonrisa y las bromas, aunque no siempre lo haga cuando toca o cuando al entrenador le gustaría está claro… (si os fijáis cuando los líderes se vuelven negativos, pierden adeptos rápidamente, puesto que la gente busca y se junta con quien transmite emociones positivas, podéis ver también las pocas ganas que todos tenemos ahora de seguir a nuestros políticos actuales que no nos generan muchas emociones positivas…).

-El segundo aspecto del liderazgo es la “función generador de significados” que quiere decir exactamente que ante cualquier situación nueva o desconcertante, la reacción del grupo es girarse hacia el líder para ver/oir su opinión. El grupo espera  para ver qué significado atribuye el líder a la situación. Si os fijáis veréis que el día que abroncáis al equipo por mala actitud o que cambiáis el estilo de entrenamiento, el lugar o simplemente que queréis introducir una nueva dinámica que habéis aprendido, ante la novedad, los jugadores miran la cara de su capitán y esperarán su reacción y opinión, que harán rápidamente suya; creo que ya os estáis imaginando ahora la importancia de una buena colaboración entre capitán y  entrenador para qué podáis hacer vuestro trabajo con efectividad, se trata de sumar en vez de tener un desconocido o enemigo en el vestuario. El hecho que esta colaboración entre capitán y entrenador exista o no exista es responsabilidad directa del entrenador y pasa para reconocer el líder del equipo como tal, establecer con él un entorno a confianza y pactar sus responsabilidades como líder positivo  ¿Lo hacéis regularmente con vuestros capitanes y capitanas?

Un aspecto importante es saber identificar si el liderazgo del capitán o capitana resulta beneficioso o tóxico para el equipo, es decir, si contribuye de forma positiva al clima y rendimiento, siendo impulsor de esfuerzo, generador de ilusiones e integrador de todos los componentes del equipo, o justo al contrario. Quizás el líder no contribuye a los objetivos o está integrando sólo una parte de los componentes pero no a todos los miembros del equipo.

En el caso de un liderazgo tóxico del capitán o líder natural, la necesidad de trabajar y desarrollar este liderazgo se revela crítica, de lo contrario una gran parte del trabajo y esfuerzo del entrenador se acabará perdiendo. La habilidad del entrenador para proporcionar al líder un espacio de expresión de emociones positivas, cuando haga falta, y de ayudarlo en el desarrollo de un liderazgo positivo, al tiempo que le ayuda a tomar conciencia de sus puntos fuertes como líder y también de sus áreas de mejora, nos reportará el gran beneficio de un aliado seguro en los momentos críticos y un multiplicador de las emociones positivas, del efecto de nuestro trabajo de motivación y también del disfrute del equipo por los objetivos logrados, un puntal del trabajo futuro.

Resulta muy alentador desarrollar el liderazgo propio como entrenador a la vez que ayudáis a vuestro capitán a desarrollar el suyo, trabajando juntos para el equipo aprenderéis el uno del otro, creceréis y mejoraréis como deportistas y como personas y de las sinergias nacerá una amistad y complicidad que disfrutaréis mucho tiempo. Y lo que es más importante, saldrá una alianza que llevará al  equipo a conseguir altas cotas de rendimiento y satisfacción. ¿Y cómo podemos hacer para ayudar a nuestros capitanes a desarrollar este liderazgo positivo y colaborador? Pues el primer paso es valorarlos como líderes  y ayudarles a tomar conciencia de las implicaciones que tiene su condición de líder en el clima y rendimiento del equipo al tiempo que los animáis a asumir la responsabilidad de contribuir a la mejora del equipo; el segundo paso será ayudarlos a reconocer sus puntos fuertes y como los pueden aprovechar en favor del equipo; el tercero será ayudarlos a darse cuenta de sus limitaciones y áreas de mejora, comprometiendo con ellos objetivos de mejora de su liderazgo ( de forma adicional a sus objetivos deportivos); el cuarto paso… bien creo que con esto ya tenéis suficiente trabajo para empezar a trabajar con vuestros capitanes ¡cuando lleguéis al cuarto paso hablamos!.

Os animo a todos a identificar los líderes naturales de vuestros equipos, a reconocer su liderazgo y la contribución capital que tienen, y más allá de que sea una persona con la que tengáis inicialmente un trato fácil o difícil, os animo a trabajar con ellos codo a codo para desarrollar un liderazgo positivo y colaborador, os puedo bien prometer que muy pronto vosotros y todo el equipo disfrutará de los beneficios de este trabajo.  Estoy a vuestra disposición para ayudaros en este apasionante trabajo de desarrollar el liderazgo para mejorar el rendimiento y con gusto responderé vuestros mensajes electrónicos explicándome vuestras experiencias de desarrollo del liderazgo de vuestros capitanes y capitanas. ¡Ánimos y adelante, que hay mucho trabajo a hacer ahora para empezar a preparar la nueva temporada, y el tema del capitán es uno de ellos!.

Montse Cascalló Piqueras
montse.cascallo@mcoach.cat


Bibliografía:
-El líder resonante crea más. Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie McKee. Ed. De Bolsillo.
-El nuevo entrenamiento deportivo. Jerry Lynch. Editorial Tutor
-Coaching con PNL. Joseph O’Connor, Editorial Urano

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