A pesar de que son muchos los equipos que presumen de apostar por la cantera y nutrir a su primer equipo de jugadores formados en las categorías inferiores, lo cierto es que el único referente a nivel de élite que se nutre, no mayoritariamente sino en su totalidad, de futbolistas de la cantera es el Athletic de Bilbao. Por eso, resulta mucho más admirable su clasificación para los cuartos de final de la Europa League eliminando a un poderoso equipo como el Manchester United y haciéndolo en ambos encuentros con una contundencia y un nivel de juego digno de un grande. Si a esto le añadimos su notable clasificación en la Liga y que es finalista de la Copa del Rey, la temporada de un equipo formado exclusivamente con jugadores de Euskal Herria, independientemente de como finalice, es ya todo un éxito.

Que el País Vasco es un territorio diferente y que mucha de su gente se siente diferente al resto del estado español es algo tan respetable como sabido. Pero si ese sentimiento se traduce en que uno de sus equipos de fútbol compite solo con jugadores de casa contra el resto de equipos de España y de Europa es una forma loable y sincera de mostrar el sentimiento de un país a través del fútbol, lo que hace que los seguidores de Athletic se vinculen mucho más si cabe con sus jugadores y con su equipo de fútbol. Con ese equipo de fútbol que juega con jugadores que se llaman Aitor, Julen o Patxi se sienten más representados e identificados que simplemente por unos colores, un escudo y una bandera que defienden deportistas de otras nacionalidades y que están de paso por mucha apología que se haga desde el club en intentar representar un territorio por cuestiones políticas o ideológicas. Y además lo hacen con una sentida convicción, porque puede resultar oportunista destacar la política del Athletic en una situación como la que viven actualmente, pero en las muchas ocasiones que han rozado los puestos de descenso, en parte perjudicados por no poder reforzarse como el resto de equipos, han seguido siendo fieles a su idea y han mantenido de forma firme sus ideales y su estructura deportiva.

En un mundo global, donde las fronteras son cada vez más estrechas son numerosos los futbolistas que cambian de país para competir en otras ligas y muchos los equipos  que cuentan con gran cantidad de deportistas foráneos en sus filas, mucho más después de la aprobación de la Ley Bosman, pero la opción del Athletic no solo es tan válida como cualquier otra sino que es una estructura ejemplar y que debería hacer reflexionar a muchos clubes que desembolsan grandes cantidades de dinero, en ocasiones por jugadores mediocres, en un tiempo de crisis económica a nivel mundial. Ver ayer tarde el derroche de energía de los ‘leones’ en un San Mamés hasta la bandera, con una presión defensiva durante noventa minutos que  maniató por completo al equipo inglés, desplegando un gran juego y generando infinidad de ocasiones de gol y escuchar a Sir Alex Ferguson reconocer tras el partido de ida que, una vez analizado el partido de Old Trafford, el equipo vasco era el que más había corrido en Manchester en muchos años es un placer a la vista y al oído para aquellos que sentimos el fútbol como algo más que un deporte.

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