Archive for diciembre, 2011


Boxing Day

Desde que hace unas temporadas empecé a visitar Inglaterra por estas fechas, reconozco una gran pasión por la Premier League y una enorme admiración por sus tradiciones futbolísticas. El ambiente de los estadios, la humildad, honradez y nobleza de sus jugadores, la educación de sus seguidores y el respeto de los clubes por las tradiciones del deporte que ellos mismos crearon hacen que los estadios sean auténticos santuarios del fútbol y que éste sea un verdadero estilo de vida para los seguidores y seguidoras ingleses.

El fútbol inglés mantiene, como en ningún otro sitio, sus raíces y no sólo forma parte de la sociedad sino que la respeta y le devuelve en forma de entrega y profesionalidad su admirable fidelidad. Desde el año 1888 el día 26 de diciembre se disputa una jornada de fútbol en Inglaterra denominada Boxing Day (día de las cajas), y con el tiempo aprovechando esa tradición y el regreso de muchos ingleses al hogar familiar para pasar el fin de año con sus seres más queridos se han ido aumentando las jornadas hasta tres, en una semana frenética de fútbol y goles. El origen del Boxing Day surgió en la época medieval cuando la nobleza y las personas con más nivel económico realizaban regalos envueltos en cajas a las personas con menos recursos, pero fue en el siglo XIX cuando se vinculó al fútbol como diversión para aquellas personas que no podían celebrar el dia 25 de diciembre con sus familiares al estar trabajando para sus señores. El día 26, por tanto, era el día que recibían sus regalos y que podían ir al fútbol en familia al no ser festivo y no tener que trabajar como sirvientes. El fútbol, se convirtió en el deporte de los que menos tenían y los jugadores, gente acomodada y privilegiada dentro de la sociedad, trabajaban para los más necesitados. El mundo al revés por una semana. Todo un ejemplo en unas fechas en las que cuando el resto de ligas europeas realiza su parón habitual, la liga inglesa mantiene una tradición envidiable, no solo por el motivo de su creación sino por adornar unos días de vacaciones para muchos, de una triple sesión de fútbol.

Los ingleses, demuestran que además de ser los inventores de este deporte son los que mejor lo viven y lo interpretan, priorizando los intereses de sus seguidores y manteniendo sus tradiciones más allá de cargas de trabajo, picos de forma y excusas varias que parecen haber sido inventadas por aquellos que hemos heredado el fútbol. Si encima añadimos el fútbol intenso y de transiciones de vértigo, los estadios centenarios incrustados entre casitas bajas y rodeados de pubs y el juego rápido, duro y vertical, sin ninguna duda, entre todas las ligas de fútbol me quedo con la Premier League.

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Una liga, dos estilos

No estoy del todo de acuerdo en que la Liga española sea la mejor y más competitiva de las ligas europeas y, por tanto, del mundo. Si que en ella compiten los dos mejores equipos del mundo, pero la diferencia abismal de presupuestos y de reparto de los derechos televisivos hace que sea una liga únicamente de dos aspirantes, fraccionada ya antes de su inicio, una liga de dos más el resto. La diferencia es tanta, que a las pocas jornadas del inicio queda claro quienes, una vez más, lucharán por el objetivo de salir campeón. Por si queda alguna duda en relación a este argumento, solo hace falta ver la mayoría de resultados en los enfrentamientos de FC Barcelona y Real Madrid contra los equipos que, en teoría, por historia y presupuesto podrían ponerlos en apuros y tener alguna opción de arrebatarles su hegemonía.

De la misma forma que es una liga de dos candidatos, lo es también de dos estilos muy diferentes. El Real Madrid de José Mourinho es un equipo musculoso, con un perfil mayoritario de jugadores con unas grandes prestaciones físicas y basado en una fuerte defensa desde la posición de repliegue para salir a la contra a partir de la recuperación. Un equipo basado en la fortaleza física, el orden defensivo y una fuerte presión adelantada con la finalidad de robar cerca de la portería adversaria y en pocos segundos finalizar las jugadas. En ambas situaciones, sin tener la posesión, partiendo de una situación bien desde la posición de repliegue o bien desde la presión en campo contrario en el inicio de jugada del adversario, buscan a través de las recuperaciones de balón  finalizar lo antes posible con acciones ofensivas rápidas y verticales. Si recuperan en su propio campo, su primera opción, es buscar el contraataque con una rápida transición defensa-ataque antes de que el contrario logre organizarse defensivamente, la cual ejecutan con un porcentaje de efectividad altísimo. Si recuperan en una acción de presión cerca del marco adversario buscan una rápida acción de finalización. El tiempo entre la recuperación y la finalización es corto y las acciones lo más verticales posibles, y a pesar, de que poseen un buen ataque organizado y en esta segunda temporada con el portugués optan por alternar en algunas fases de partido e imponerse desde la combinación su idea básica de juego es una fuerte defensa, un buena presión adelantada y el contraataque.

El FC Barcelona de Pep Guardiola es un equipo en el que predominan los jugadores talentosos y con una idea de juego basada en largas posesiones iniciadas, la mayoría de ellas, desde su zona de creación. Los blaugrana fundamentan su estilo a través del juego combinativo y es a través de la posesión como organizan su juego ofensivo y defensivo. Su mejor opción de defensa es una gran presión inmediatamente después de la pérdida de balón de los jugadores más próximos al poseedor de la pelota y a las líneas de pase más próximas impidiendo su avance acompañado  de un achique de espacios que equilibra al equipo. Su objetivo después de cada una de las pérdidas es recuperarlo lo antes posible impidiendo el ataque del adversario y, a su vez, evitar tener que realizar un repliegue defensivo. La idea es mantener el mayor tiempo posible la posición táctica ofensiva para atacar, evitar defender teniendo la posesión del balón e intentar recuperarlo nada más perderlo para mediante la presión y la recuperación de la pelota no tener que defender ataques adversarios desde la posición táctica defensiva.

Posesión del FC Barcelona, con una buena distribución de espacios y un juego posicional con varios triángulos de pase

Se trata de dos estilos antagónicos, de dos formas de entender e interpretar el juego y el fútbol en si mismo. Los dos apuestan por una idea, saben a lo que juegan y tienen una personalidad clara y definida. Ambas son válidas para conseguir victorias y alzarse con títulos y ambas dominan, desde su estilo, dos aspectos del juego que son básicos para controlar los partidos y fundamentar cualquier propuesta de juego en el fútbol actual: el control de las transiciones y un buen juego posicional acompañado de una buena distribución de los espacios. El Barça, basado en su posicionamiento en el rectángulo a nivel ofensivo, con un reparto compensado de las diferentes zonas del campo y una disposición ofensiva que agrupa triángulos de pase en la zona de balón que permite tras la pérdida la presión conjunta de varios jugadores con el objetivo de evitar la transición ofensiva adversaria y una rápida recuperación para volver a atacar acompañada de una organización del resto de jugadores por sino se recuperase el balón. El Madrid, con un buen reparto de sus jugadores a nivel defensivo que los posibilita para salir rápidamente al contraataque tras la recuperación de balón y que permite al equipo organizarse rápidamente tras la pérdida para evitar ser sorprendido por el adversario, así como una presión organizada en campo contrario que aporta al equipo diversas opciones de finalización en caso de robo. En un fútbol, donde el tiempo entre atacar y defender es cada vez menor, los dos grandes de la Liga española dominan y controlan desde su estilo de juego dos conceptos que son imprescindibles para conseguir una Liga que solo está al alcance de uno u otro.

La visión

Los deportistas, ya desde el inicio de nuestras carreras, nos marcamos objetivos y aspiramos a llegar a determinadas cimas. Una vida sin aspiraciones personales, sin nada por lo que luchar, carece de sentido. Aunque más allá de tener una meta, lo más importante es aquello que hacemos para que acabe siendo una realidad. Ir construyendo con esfuerzo y constancia  nuestra propia vida provocando que ésta suceda de la forma que deseamos. Luchar por conseguir aquello que anhelamos nos dará fuerza para no desfallecer y será una fuente de motivación de la que podremos beber en los muchos momentos en los que, por el motivo que fuese, no acabemos de encontrar un aliciente para seguir nuestro camino.

La visión de nuestra cima debe estar presente siempre y desde un primer momento. La visualización de aquello a lo que aspiramos debe formar parte de nuestra vida. Debemos ser capaces de ver aquello que deseamos y hacerlo desde el corazón. Tener una visión clara de lo que queremos, y poner todos los medios necesarios y a nuestro alcance para conseguirlo. Visualizarnos en ella, sentirla como si fuese presente, como si estuviera sucediendo aunque queden años de duro trabajo aún para llegar a conseguirla. Luchar por ella y poner todo nuestro empeño en nuestra meta, dejando a un lado los miedos, esos monstruos que a veces nos limitan y que cuando somos capaces de mirarlos a la cara nos damos cuenta de que no son tan malos ni tan fuertes como parecen. Encontrar un motivo cada momento, cada día, cada entreno, cada partido… que nos acerque a nuestro sueño.

Y es que de las peores sensaciones que podemos tener de aquí a unos años, siendo ancianos, es tener el convencimiento de que podríamos haber luchado más de lo que lo hicimos en su momento y que podríamos haber hecho más cosas de las que hicimos para vivir nuestra vida y conseguir lo que más deseábamos.

El buen segundo

En un fútbol como el actual, donde existen infinidad de tareas y aspectos a trabajar es imprescindible delegar y contar con un buen grupo de trabajo para dirigir con éxito un equipo de fútbol y poder abarcarlo todo. El trabajo compartido multiplica conocimientos y se enriquece con distintos puntos de vista que provocan interesantes reflexiones. Cada especialista en su parcela, y el míster al frente de todas ellas. Cualquier pieza del engranaje tiene su importancia, pero el trabajo sordo del segundo entrenador es imprescindible para todo entrenador y para los futbolistas.

A mi entender, la figura de un buen segundo entrenador debe tener una serie de características o virtudes :

  • Ser de un perfil discreto. Una persona cómplice, confidente del entrenador y totalmente hermético con las diferentes situaciones que se viven en un vestuario y en la relación entre ambos.
  • Debe ofrecer, no solo conocimientos que complementen al entrenador, sino una visión crítica cuando fuese necesario a la hora de valorar el funcionamiento y el rendimiento del equipo, sin sopesar la repercusión ni la opinión que pueda tener el entorno del equipo o el propio entrenador acerca de su opinión.
  • Aportar al entrenador un equilibrio emocional a la hora de gestionar el vestuario y afrontar la competición que compense su carácter, su temperamento y lo ayude a sortear los momentos de más tensión.
  • Ser una persona leal, para poder conseguir un buen entendimiento y una complicidad máxima desde la confianza y fidelidad que transmite, vital a la hora de abrirse y expresarse plenamente.
  • Ejercer el papel de bueno con los futbolistas, los cuales deben verlo como la figura a la que pueden recurrir siempre ante cualquier contratiempo. Aquella persona que intercede en los conflictos con mano izquierda,  sabe enmascarar algunas de las decisiones del entrenador y hace de interlocutor entre éste y la plantilla en algunos momentos.

Si además, es capaz de entender y soportar las manías y el comportamiento obsesivo que tenemos muchos entrenadores durante la competición, se trata del ayudante perfecto.

Saber transmitir

Una de las muchas virtudes que debe tener un entrenador de fútbol, más allá de unos buenos conocimientos y un buen modelo de gestión de grupo, es saber transmitirlo. Tener las ideas claras, explicarlas con transparencia y conseguir la empatía del equipo. Ser capaz de contagiar serenidad y confianza, en los buenos y en los malos momentos, y marcar una línea disciplinaria que muestre que el conjunto está siempre por encima de los intereses personales.

Saber transmitir su idea de equipo, a nivel de convivencia y de gestión interna, de forma transparente para que las normas estén claras y las conozcan todos los componentes. Y saber transmitir la idea de juego desde el primer entrenamiento de pretemporada para que todos y cada uno de los jugadores y miembros del equipo conozcan el patrón de juego y el modo de jugar.

Los comportamientos, a nivel disciplinario y metodológico, deben manifestarse desde un primer momento, siendo inflexible con aquellos que por el motivo que fuese se desvíen de esa línea de convivencia o de interpretación del juego. El entrenador debe defender al grupo por encima de todo y blindar el vestuario de ataques externos que contaminen el buen entendimiento del equipo, manteniendo su filosofía y contagiando un clima de unidad a los suyos para que los vientos desfavorables siempre existentes  no desestabilicen el rumbo firme del barco.

¡Dejadlos crecer!

De las cosas más agradecidas que tiene entrenar en la base es ver la evolución de los jóvenes futbolistas. De las más desagradables, no es solo soportar a los padres de los jugadores, sino ver como muchos de ellos estropean la carrera deportiva de sus hijos. La carrera de un joven jugador está repleta de agradables momentos y de muchos otros adversos que los deportistas deben sortear en su camino. Ningún logro es fácil y los chicos deben aprender a disfrutar y saborear los buenos momentos y a superar las adversidades, que forman parte de su crecimiento y de su proceso de aprendizaje y formación. Un futbolista debe ser consciente desde una temprana edad que las cosas tienen un precio y que en la vida cualquier meta conlleva convivir con situaciones agridulces. Hoy día,  parece que la juventud no puede madurar a base de palos como cualquier mortal, parece que no pueden sufrir y entender que la vida no es toda de color de rosa. Es parte de su crecimiento deportivo y personal caerse y levantarse las veces que haga falta, eso los hace más fuertes. Deben aprender a afrontar sus problemas, a convivir con ellos y a ser capaz de superarlos por sí solos desde la humildad, el sacrificio y el esfuerzo.

Es cierto que los padres deben estar presentes en la educación deportiva de su hijo pero se confunden con ese exceso de protección que hace que pierdan independencia, que maduren más tarde y que sean blandos ante los problemas que se les presentan. La mayoría de padres opta ante la adversidad de su hijo por hacerle creer que el mundo está contra él y que su situación es una verdadera injusticia (aunque solo lo crea él como padre y el hijo a base de ser condicionado por los constantes argumentos de su padre).  Al menor obstáculo los inducen a rendirse. En muchos casos, la solución ante dos o tres suplencias es proponerle pedir la baja o directamente pedirla él sin consultar con el chaval. Irse a otro equipo donde realmente valoren las grandes cualidades de su hijo que el míster de turno no es capaz de ver. Es triste ver a un jugador de catorce, quince o dieciséis años que a vestido cinco o seis camisetas de diferentes clubs en busca de aquel entrenador que finalmente valore justamente su valía.

Un futbolista se endurece superando sus adversidades. Es necesario que sufran en el banquillo o fuera de la lista para entender que para jugar su actitud y su rendimiento deben ser óptimos, y si fuese necesario hacerles entender que su rol en el equipo por la competencia que tiene es otro que ser titular cada semana. En una sociedad en la que nos venden que para ser feliz hay que ser rico y exitoso no es fácil entender este argumento, sin embargo en la vida fracasamos más de lo que triunfamos, por tanto no sería mala idea que los jóvenes entendieran que a veces se gana y otras se pierde. Se les debe enseñar a hacer autocrítica, a que aprendan a superarse, a que sean conscientes de sus limitaciones y a saber que las cosas cuestan y los obstáculos forman parte de su proceso de formación como persona y como deportista.

Somos el único mamífero que sigue bebiendo leche después de la lactancia y el animal que más tarda en salir del nido, volar libremente y ser independiente. Algo hacemos mal cuando seguimos patrones diferentes a la naturaleza. No sería mala idea dejar que si se caen del nido en su primer intento de vuelo se espabilen, se levanten solos y sigan su camino cayéndose y levantándose como todo hijo de vecino. Es conveniente estar pendientes de su educación pero desde el realismo y dándoles la autonomía que necesitan. Se les debe orientar pero desde el sentido común. Y aparcar las frustraciones personales e intentar que éstas no interfieran en la carrera deportiva de los futbolistas. En fin, dejarlos crecer en paz.