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La historia de un silencio

El pasado sábado 26 de octubre perdía la vida en la carretera el portero del Girona B, Nil Marín. La trágica noticia, que corrió como la pólvora, inundó las redes sociales y durante el fin de semana fueron continuos los homenajes a la figura del joven portero en todo el territorio catalán y en otros lugares donde competían equipos de fútbol catalanes. La gran mayoría de ellos, realizaron un minuto de silencio antes de sus partidos en recuerdo del joven deportista fallecido. Aunque hubo un campo de fútbol, ese espacio que tantas veces vio a Nil reír, llorar, encajar goles y celebrarlos, en el que aun jugando un equipo catalán no se produjo el minuto de silencio. La U.E. Llagostera, equipo también de la provincia de Girona, jugaba su partido correspondiente a la décima jornada de 2ª división B en campo del Olímpic de Xàtiva, por lo que los directivos del equipo de Girona pidieron permiso a su presidente, Alfonso Rus, para que se guardara un minuto de silencio en honor a la figura del jugador del Girona F.C., iniciativa que fue rechazada con un rotundo “Hacedlo en vuestra casa” por parte del Sr. Rus.

Debo ser especialmente maquiavélico, pero la negativa del presidente del Olímpic a tal gesto me parece que tiene una clara connotación política. El desprecio que emana su contestación ante un suceso de este tipo y su condición de dirigente del PP, president de la Diputació de València y alcalde de Xàtiva me sugieren la ligera sospecha de que antes del encuentro Olímpic-Llagostera Nil Marín no fue recordado en silencio por el hecho de ser catalán. Y es que no he podido evitar retrotraerme a esa época en la que aquellos que ganaron la Guerra Civil tenían la rancia costumbre de no dar digna sepultura a muchos de los muertos que por el hecho de ser rojos o separatistas eran indignos de recibir tal honor, algunos de los cuales yacen enterrados desde hace años en cunetas o fosas comunes mientras que sus muertos fueron despedidos con todos los honores de Estado. Es fácil, por tanto, desde esta perspectiva, invocar al olvido y argumentar que la memoria histórica debe ser olvidada y cerrar definitivamente la herida. Pero no se antoja fácil olvidar desde el otro bando, desde el bando de los hijos y los nietos de los que perdieron la guerra y sufrieron en sus carnes no sólo el dolor de las pérdidas sino el dolor por el desprecio a sus seres queridos. Y es mucho más difícil olvidar cuando años después, aquellos que abogan por sanar las heridas y recurrir al olvido y al mutuo perdón siguen teniendo la desfachatez de ningunear y despreciar un pequeño homenaje, como en aquellos tiempos pretéritos, por el hecho de que Nil Marín fuese del bando contrario. Y es que la historia no ha cambiado tanto. Si Nil hubiera sido madrileño, andaluz o gallego hubiese tenido su homenaje en Xàtiva, pero era catalán, y posiblemente estuviera muy orgulloso de serlo, ese fue su único pecado.

Es difícil, muy difícil Sr. Alfonso Rus, olvidar y superar el pasado cuando gente como usted sigue cometiendo los mismos errores que antaño. Es difícil Sr. Rus, muy difícil, no sentirse cada vez más orgulloso de ser catalán teniendo en cuenta los continuos desprecios contra Catalunya, procedentes de gente como usted, que no hacen más que despertar un mayor sentimiento hacia un pueblo y una cultura que empieza a estar cansada de tanto ataque frontal gratuito e injustificado. Nil ya tuvo sus merecidos homenajes en su tierra Sr. Rus, esa tierra que lo vio nacer y de la que él seguramente se sentía orgulloso. Esa tierra, Sr. Alfonso Rus, que ha visto como usted despreciaba a uno de los suyos. Una tierra en la que Nil ya descansa en paz y que nunca podrá olvidar ni cerrar algunas de sus heridas mientras gente como usted  se empeñe en que esas heridas sigan abiertas.

Aplaudidores y taxistas

Hacía tiempo que no veía un partido de alevines, pero desde entonces hay cosas que no han cambiado demasiado. Debo reconocer que la mayor parte del fútbol que veo en directo es de edad juvenil o amateur, pero hoy he asistido a Vilanova del Camí a presenciar un torneo alevín para ver al hijo de un amigo coreano que juega en la UE Cornellà. El torneo, organizado por el Club Esportiu Anoia,  no ha tenido nada especialmente destacado en el apartado estrictamente deportivo, un torneo típico de postemporada con una liguilla de tres grupos por la mañana y la consiguiente fase final por la tarde. Un día de fútbol y goles, como muchos otros, en el que los doce equipos participantes han disfrutado de una jornada deportiva dentro de la más absoluta normalidad en el terreno de juego. Pero en la grada si se que se han producido unos hechos que, aunque desgraciadamente no son nada novedosos, nunca dejan de sorprender a la vez que ensucian el ambiente deportivo que se respira en este tipo de eventos. Se disputaban los dos primeros encuentros de cuartos de final y en uno de los partidos se enfrentaban el CF Mollerussa y la EF Barberà Andalucía. Hasta aquí todo correcto. Pero los padres de los chavales de ambos equipos (¡qué tienen entre 10 y 11 años!) han dejado de ser, como muy bien decía un excompañero mío, lo que debieran ser: aplaudidores y taxistas, y se han convertido en lo que desgraciadamente se transforman en infinidad de ocasiones: personajes salvajes y maleducados. El espectáculo, como suele pasar en estos casos, ha sido bochornoso. Los padres de ambos equipos protestaban airadamente e insultaban al árbitro del partido, un chaval de 18 años y jugador del juvenil A del Club Esportiu Anoia. Un partido, que desde mi total imparcialidad, ya que no tenía ninguna preferencia por ninguno de los equipos participantes en el torneo, se ha desarrollado desde el punto de vista arbitral dentro de la más absoluta normalidad. No han existido situaciones de posibles penalties, no se han producido jugadas de dudosos fueras de juego, no han habido entradas violentas por parte de ninguno de los dos equipos…, lo que si ha existido una vez más y de forma totalmente injustificada, es un comportamiento por parte de los padres propio de gente energúmena y maleducada. Pero el ‘show’ no había hecho más que comenzar, y es que otro chico de la organización ha tenido la brillante idea de acercarse a la grada a reprender a los padres por su actitud y pedirles que por favor dejaran de insultar al árbitro. Y aquí ha aparecido, entonces, una especie ‘humana’ que es muy común en las gradas de los campos de fútbol: el padre ‘gallito’, que jaleado por la madre ‘gallina’, alborotada y encendida ésta por las injusticias que está sufriendo su hijo en el campo, anima al padre para que se enfrente a todos aquellos personajes que tienen la osadía de cometer o defender aquella atroz sinrazón y además no entender su malestar y sus ejemplares actitudes. Varios de estos especímenes aparte de encararse e increpar al personal de la organización, han seguido con su retahíla de improperios al joven árbitro que de vez en cuando miraba de reojo la esperpéntica situación que se vivía en la grada con cara de asombro y temor. Pero la fiesta gitana aún no había finalizado. Una vez acabado el partido, uno de los padres de la EF Barberà Andalucía (equipo ganador del enfrentamiento) saltó al campo en busca del árbitro y tuvo que ser sujetado por uno de los pocos hombres sensatos que parecía haber en esa zona de la grada. Mientras, los jugadores del CF Mollerussa, contagiados y arropados por sus padres, protestaban e insultaban al joven Sergi Muñoz, que abandonaba el terreno asustado y con los ojos cristalinos, envuelto entre gallos, gallinas y polluelos que le seguían dedicando todo tipo de ‘piropos’.

Una jornada de fútbol empañada, una vez más, por aquellos incívicos padres que debieran ser única y exclusivamente aplaudidores y taxistas. Y un espectáculo, el vivido hoy en Vilanova del Camí, que mi amigo coreano no entendía y asombrado ante lo que estaba presenciando me repetía una y otra vez: “the spanish parents are crazy”.

Meritxell Bellatriu

Meritxell Bellatriu es psicóloga. Empezó su carrera profesional en el campo de la psicología clínica con adolescentes y adultos, especializándose en los trastornos de ansiedad. Hace un tiempo se planteó unir sus dos grandes pasiones: la psicología y el deporte. Así empezó su proyecto profesional y personal, asesorando a deportistas de diferentes especialidades con distintos objetivos. Su principal objetivo es acompañarlos en su crecimiento personal para hacer realidad sus retos y metas.

La ansiedad en el fútbol

En el mundo del deporte, es bien conocido que, la ansiedad puede jugarnos malas pasadas y condicionar nuestro rendimiento en el campo e incluso aumentar las posibilidades de sufrir una lesión. Por ejemplo, si un jugador se siente muy angustiado antes de empezar una competición, puede que su cabeza comience a generar pensamientos y percepciones negativas, como consecuencia a esta evaluación cognitiva, aparecen alteraciones fisiológicas como aumento de la respiración, del ritmo cardíaco y tensión de la musculatura, aumento de la fatiga y disminución o pérdida de atención, lo que aumenta significativamente la posibilidad de sufrir una lesión en el transcurso del partido.

Esto no quiere decir que la ansiedad sea siempre negativa sistemáticamente. Una cierta dosis de ansiedad es necesaria para rendir y para sentirse puesto en el partido. Esta dosis adecuada estaría relacionada con la motivación hacia el encuentro, el nivel de activación necesario para realizar una buena ejecución y la percepción de poder hacer frente al encuentro. Para una buena gestión de la ansiedad cada jugador debería identificar cual es esa dosis necesaria y adecuada. No es la misma para todos, ni para todas las situaciones que se dan.

Diríamos, pues que, la ansiedad es un estado emocional que incluye sensaciones de nerviosismo, preocupación y aprensión, relacionadas con la activación del organismo. Así, la ansiedad tiene un componente de pensamiento (por ejemplo, la preocupación y la aprensión) llamado ansiedad cognitiva, y un componente de ansiedad somática, que constituye el grado de activación física percibida.

La ansiedad en la competición puede venir dada por diferentes motivos, por ejemplo, algunos de ellos: la falta de confianza en uno mismo y/o en el equipo o la percepción de no tener los recursos necesarios para hacer frente a una determinada situación, expectativas muy altas, baja autoestima, presión elevada (interna y/o externa), ejecuciones negativas pasadas y miedo al fracaso.

Frente a la ansiedad, el jugador puede poner en marcha una serie de recursos,  estrategias y técnicas que le ayuden a gestionarla adecuadamente para que esta no acabe siendo un obstáculo para la consecución de sus objetivos individuales y de equipo.

Para una adecuada gestión de la ansiedad, en primer lugar deberíamos investigar y conocer la causa de esta y cómo condicionan y/o en qué grado comprometen el rendimiento del jugador. A partir de ahí, establecer qué podemos hacer para hacerle frente.

Algunas de las técnicas psicológicas que nos pueden ayudar para una mejor gestión de la ansiedad son:

  1. Establecimiento de objetivos concretos, realistas, por encima de nuestras posibilidades pero que no superen nuestra capacidad. Estos nos ayudaran a establecernos objetivos reales y adecuados a nivel individual y de equipo. Esta es una herramienta útil para todo deportista y para los entrenadores. Para estos últimos, es importante que marquen los objetivos de la competición adecuándose al nivel y capacidad de los componentes del equipo.
  2. Utilizar técnicas de control de la respiración y relajación. Estas pueden ayudarnos a regular nuestro nivel de activación y a centrarnos en aquello que podemos controlar, nuestra respiración. Por ejemplo, la relajación muscular de Jacobson.
  3. Entrenamiento en imaginación o visualización. Nos ayuda a entrenar previamente aquellas situaciones que nos generan ansiedad de una forma controlada y a desarrollar estrategias de afrontamiento. También después de un error, es positivo, imaginar la realización adecuada de dicha acción. Esto nos ayudará a no quedarnos centrados en el error y poder seguir adelante.
  4. Centrarse en el aquí y ahora. El pasado y el futuro no están en nuestro poder. Sólo importa el presente, la oportunidad que tenemos delante. No quedarse encallado en los errores pasados.
  5. Focalizarse en aquello que  podemos controlar. Atendiendo a aquello que depende directamente de nosotros y dejando de lado aquello que no podemos controlar o que no depende de nosotros, como la ejecución o juego del equipo oponente, las condiciones climatológicas….
  6. No juzgar. Muchos deportistas suelen categorizar su actuación de buena o mala. Durante la competición, cuando juzgamos una actuación es común empezar a generalizar (siempre pierdo las pelotas fáciles, no puedo ni meter uno cuando más lo necesitamos). Esto supone una pérdida de concentración, aumento de la ansiedad y afecta negativamente a la toma de decisiones. No hemos de ignorar los errores, simplemente se trata de ver la ejecución tal cual es, sin juzgarla.
  7. Control de pensamientos. Lo que pensamos es importante y si es negativo afectará a nuestro rendimiento y aumentará nuestra ansiedad como respuesta. Cambia tus pensamientos negativos por otros positivos.

Estas técnicas se han de entrenar y funcionan cuando pasan a formar parte de la preparación integral del deportista. Para ello hay que integrarlas como un aspecto más del entrenamiento y no desanimarse en el primer intento.

Meritxell Bellatriu

Psicóloga deportiva

Meritxellbl@copc.cat

Facebook: Meritxell Bellatriu Psicóloga Deportiva

Twitter: @meritxellbl

Cazadores y liebres

Que el reparto de los derechos televisivos en España es tan desigual como vergonzoso es algo ya sabido desde hace algunas temporadas. Y lo es tanto que incluso en el contexto europeo, FC Barcelona y Real Madrid están muy por encima de los ingresos que reciben los grandes clubes del resto de ligas. Plantearse un mínimo de competitividad en la liga española con estas diferencias es una utopía, y la denominada mejor liga del mundo hace temporadas que está monopolizada y adulterada por los excesivos privilegios de los dos grandes. Aunque esto no es sólo propio del fútbol, siempre ha habido ricos y pobres y desgraciadamente las desigualdades han existido a lo largo de la Historia. El fútbol es reflejo de nuestras sociedades. Imagino que muchos aficionados culés y merengues, trabajadores con condiciones laborales precarias y que se rebelan contra su situación y critican esa injusta dicotomía entre ricos y pobres entienden o incluso justifican lo que en otros ámbitos critican y consideran tremendamente injusto. Y es que es tan viejo como cierto aquel dicho popular de: ¡Justicia!, pero en mi casa no. En el fondo parecemos estar condenados a repetir siempre los mismos errores y a preocuparnos sólo de aquello que nos interesa y cuando nos interesa. Es algo que forma parte de la condición humana. Y en relación a esto, existen en el fútbol muchos paralelismos que explican numerosas situaciones de nuestra vida cotidiana. El todopoderoso FC Barcelona critica en muchas ocasiones un trato claramente diferencial respecto al Real  Madrid a nivel estatal, y sin embargo ejerce el mismo trato diferencial y discriminatorio hacia el RCD Espanyol en Catalunya. ¿Qué a nivel estatal es una cuestión política y no deportiva? En Catalunya también. Mismo error, con diferentes protagonistas pero con diferente posición de poder en uno y otro lugar por parte del grande, el rico, el opresor o como se le quiera llamar.

Hace tiempo que intento hacer el ejercicio de entender otras posturas contrarias a las mías, aunque dicho ejercicio, en muchas ocasiones, tan sólo me sirva para reflexionar y reafirmarme más en mis ideas. Aunque debo reconocer que he conseguido extraer interesantes conclusiones, y una de ellas es que a veces creemos tener la verdad absoluta acerca de un determinado tema y eso está condicionado totalmente a la posición que ocupamos en un momento concreto y que esa verdad está supeditada única y exclusivamente a nuestro bien personal. Por tanto, en la mayoría de ocasiones, para entender o directamente justificar la otra postura simplemente deberíamos por el motivo que fuese cambiar de bando o de situación personal. ¿qué pasaría si fuesen las liebres las que tuvieran las escopetas y no los cazadores?. No lo sé, pero me lo imagino. Lo que tengo claro es que por la familia de la que procedo, por mis convicciones políticas, por mi forma de ser y de pensar y por orientaciones personales siempre me he decantado y he pertenecido al bando de los pobres. Por eso, no puedo dejar de alegrarme de la eliminación del Real Madrid de la Champions y la casi segura eliminación también del FC Barcelona mañana a manos del Bayern de Múnich, aunque sea una simple rabieta de una liebre que si tuviese un rifle entre las manos de aquí a unos años dispararía en la nuca de aquellos que hoy huelen a dinero y prepotencia.

No pain no gain

Recuerdo de pequeño, en infinidad de ocasiones, escuchar a mis padres diciéndome que bajo ningún concepto podía interrumpir una conversación entre personas adultas. Recuerdo la sensación de vergüenza y de culpabilidad cada vez que una persona mayor me llamaba la atención por algo que hubiese hecho, algo que siempre debía aceptar sin rechistar según las consignas de mis padres. Recuerdo la contestación de mis padres cuando en alguna ocasión les comentaba que en el colegio el profesor me había regañado o castigado, y lo recuerdo porque la respuesta era siempre la misma: algo habrás hecho. Y no olvido que durante mi niñez y mi infancia tuve que aceptar algunas decisiones suyas que en su momento no entendí y que el paso de los años les han dado la razón y me han hecho entender que formaba parte de mi educación y de mi formación. Como no olvido tampoco la frase de que en la vida hay que luchar para conseguir lo que quieres aunque el camino sea duro, que siempre lo es, y debas levantarte una y otra vez después de caer. Me enseñaron a respetar y a afrontar las injusticias y los problemas con entereza y con capacidad para reaccionar.

Actualmente cuesta encontrar esos valores en los jóvenes futbolistas. Se les educa desde el exceso de protección y se creen hombres antes de serlo. Nunca he entendido ese rechazo feroz en los últimos tiempos por parte de muchos padres hacia el sufrimiento. Como si el niño no se fuese a encontrar ningún obstáculo en su vida y no tuviera la necesidad de sortearlo, entendiendo que su vida será un camino de rosas. Un rechazo frontal hacia un estado que despierta cualidades que en situaciones de comodidad muy probablemente nunca aflorarían y que te hace madurar y tener una doble perspectiva de una vida que en muchas ocasiones te golpea duramente. Entiendo que negar esta parte del camino a los jóvenes y este empeño en que no los toque ni el aire, los limita, los hace blandos y los dota de unos valores vagos e irresponsables.

Existe un perfil muy común de joven futbolista que denota que algo se está haciendo mal en la educación de los jóvenes. Un futbolista que no es autoexigente, que no valora las oportunidades que tiene, que no respeta a sus compañeros ni a las personas que por una cuestión jerárquica están por encima de él, que se cree en posesión de la verdad absoluta con diecisiete o dieciocho años y que toma decisiones caprichosas con el consentimiento de unos padres que no sólo son cómplices sino que lo respaldan y justifican muchas de sus irresponsabilidades. Me debo estar haciendo mayor al pensar que cada vez cuesta más encontrar gente joven con unos buenos valores, que asuman su rol y que sepan escuchar, respetar, sufrir y aprender sin creerse atacados o creyendo que algunas decisiones se toman para perjudicarlos y faltándoles el respeto. Y en las últimas semanas no he podido evitar recordar en varias ocasiones unas palabras de Pep Guardiola cuando le preguntaban por Andrés Iniesta: ” No luce tatuajes, no lleva pendientes, no se pinta el pelo, juega 20 minutos y no se queja… Es el ejemplo. Así se lo digo a los chicos: ‘Fijaos en Iniesta'”.

Huérfanos de líder

Hace ya unos meses que Pep Guardiola abandonó la disciplina del FC Barcelona. Pep dejó un club que lleva en los genes ya desde jugador y que conoce mejor que nadie, probablemente por la distante relación con la directiva, encabezada por Sandro Rosell, y por las discrepancias con algunos pesos pesados del vestuario fruto de toda convivencia y de su obsesiva forma de trabajar y de controlar todos los entresijos del vestuario. Algo que seguramente provocó la rebeldía de algunos jugadores que el entorno, ese entorno que Pep tan bien conoce, los endiosa y se creen con derecho a discrepar aspectos de gestión que competen al entrenador saltándose el orden jerárquico que debe imperar en todo vestuario. Algo que un entrenador con la trayectoria de Pep y con el ego de los que se saben grandes no podía permitir. Seguramente esa situación la hubiese gestionado mucho mejor Joan Laporta y hubiera llamado al orden a los jugadores en cuestión. La primera de las causas que creo que motivan su adiós ya no se hubiese producido, Laporta fue desde el primer día el principal valedor y defensor de Guardiola.

En este país, donde la prensa y una sociedad profundamente mitómana crea dioses que se visten de corto, un entrenador necesita en ocasiones el refuerzo y el apoyo incondicional y público si es necesario del presidente. Un apoyo que Pep no encontró en Sandro y que debilitó su posición dentro del vestuario acompañado del endiosamiento de algunos de aquellos futbolistas que lo habían ganado todo a sus órdenes y algunos de ellos también al frente de la Selección Española.

El relevo de Pep lo cogió Tito Vilanova, un entrenador de un perfil mucho menos mediático, que apostaba por la continuidad de un proyecto iniciado temporadas atrás. Tito asumió el reto y en los meses que ha dirigido al equipo hasta la recaída de su desgraciada enfermedad los números eran tan buenos o más que con el propio Pep. La apuesta continuista del Barça funcionaba y Tito ejercía de nuevo líder en un vestuario con muchos y grandes egos. Pero el caprichoso destino ha querido poner una piedra en su camino, que los plazos de su estancia en Estados Unidos ponen en evidencia que la cosa no tiene buena pinta. En unos meses, por razones radicalmente diferentes,  el Barça ha perdido dos líderes que demuestran que si bien es importante tener buenos actores para realizar una buena obra, también hay que saber gestionar a los buenos y talentosos. Roura no es de ese perfil, el entorno lo sabe, los jugadores lo saben y él mismo lo sabe. Los jugadores que hace unos meses lo han ganado todo echan en falta un referente que los guíe deportivamente y que lidie con los problemas del vestuario. En un mes de febrero, clave en todo equipo para sus aspiraciones en el último tramo del campeonato, el Barça ha mostrado una debilidad que hacía tiempo no se le veía a un equipo que ha marcado una época a nivel mundial. La importancia de los líderes en cualquier colectivo es tal que aquellos que se creían por encima del bien y del mal y discreparon con el primero que encabezó este proyecto hoy día son conscientes que no es posible la autogestión y se sienten desorientados, dubitativos y huérfanos de ese referente que los guíe y les marque el camino a seguir.

Teoría del fútbol

Siempre he tenido la inquietud, aunque debo reconocer que cada vez menor, de complementar mi formación como entrenador leyendo libros sobre diferentes metodologías. Y es que cada día tengo más claro que el modelo de juego de cualquier entrenador se aprende, se perfecciona y evoluciona mediante la visualización del trabajo de otros entrenadores, la experimentación en el campo y los feedbacks con compañeros, jugadores y exjugadores. Debe de haber tantas metodologías como entrenadores y además lo más importante de cualquier método y lo que realmente marca la diferencia, los detalles, no se explican normalmente en los libros.

No sé si sería capaz de mencionar dos o tres cosas que haya aprendido en los cursos de entrenador, que considero que son un mero trámite económico y administrativo. Lo más destacable de los tres cursos de rigor es la gran experiencia vivida al cursar el Nacional en la ciudad de Melilla, pero más por la convivencia y el feedback diario con compañeros de profesión que por los conocimientos adquiridos.

El entrenamiento de fútbol está en continua evolución y son varias las formas o estilos de trabajo que llevan a un equipo a comportarse y competir con garantías y como un entrenador o cuerpo técnico desea. Hace unos meses hablando con un amigo preparador físico me decía en relación a las cargas de trabajo que un equipo sino haces barbaridades se acaba adaptando a las cargas de trabajo que le marques y no es especialmente relevante que la serie de trabajo dure 8, 10 o 15 minutos o si el descanso es de 30” o 10”. Vamos que el entreno tenga una lógica, una estructura y un sentido común. A nivel táctico intuyo que sucede lo mismo, con una dosis de lógica, una buena estructura, siempre abierta y dispuesta a evolucionar y ser perfeccionada, y sentido común una metodología es apta para llevar a cabo el modelo de juego que un determinado entrenador desee. Me sorprende la gran cantidad de libros publicados en los últimos años, pero me sorprende aun más la gran cantidad de libros de nivel elemental y cargados de una retórica simple que inundan las librerías deportivas. Cada vez tengo más claro que si alguien no quiere morirse sin publicar un libro solo tiene que escribirlo sobre fútbol, sueño cumplido.

El tema de la periodización táctica merecería un apartado especial. Creo que es una metodología interesante y como base teórica y metodológica tiene un uso bastante práctico, pero de ahí a hacerla un dogma de fe, usarla como la única verdad o la mejor de ellas y rechazar o menospreciar cualquier otra forma de trabajo me parece excesivo. Más aun cuando muchos de los que defienden dicha metodología como la más actual deben leerse hasta tres veces los libros para entender el prólogo y el primer capítulo. Otro tema que no deja de ser curioso es que muchos de los que creen trabajar bajo los parámetros de la famosa periodización táctica y no solo lo creen sino que presumen de ello, lo más parecido a la periodización táctica que realizan es que en algunas tareas les pronuncian a sus jugadores la palabra táctica. Eso por no hablar de la retahíla de conceptos, subconceptos y conceptos de los subconceptos que no se acaban de entender tras diecisiete lecturas del capítulo pero que uno utiliza a diario con su equipo y domina a la perfección porque al final el fútbol es más sencillo de lo que parece. Claro que siempre es más bonito decir que ayer mi equipo de alevines realizó una sesión de trabajo en la que elaboré unas tareas bajo el principio de las propensiones. ¡Toma ya!.

Los futbolistas cada vez tienen menos nivel técnico porque les faltan horas de calle y les sobran horas de videoconsola y redes sociales, pero a muchos entrenadores nos sobran también muchos pajaritos en la cabeza, horas de libros redundantes y recopilación de tareas varias en internet y nos faltan horas de estudio en los campos de fútbol y conversaciones con gente que nos puedan aportar cosas mucho más interesantes que muchos libros de autores que, a la gran mayoría de ellos, dudo verlos algún día triunfando en un banquillo. Y es que desgraciadamente, los que podrían aportar cosas verdaderamente interesantes no están por la labor de escribir libros o simplemente no les interesa publicarlo.

Luis Lourenço

Doutor em Ciências Económicas e Empresariais pela Universidade Autónoma de Lisboa, Mestre em Ciências da Comunicação pela Universidade Católica Portuguesa, Lisboa. Licenciado em Ciências da Comunicação. Professor universitário (Laureate International Universities e Universidade Católica Portuguesa – Porto) e conferencista. Comentador residente na estação televisiva Económico Tv (ETV). Escreveu a biografia oficial de José Mourinho. Autor dos livros José Mourinho, José Mourinho: Um Ciclo de Vitórias, Liderança: As lições de Mourinho e Mourinho A descoberta Guiada. Jornalista Editor da TSF, desde a sua fundação e durante dezassete anos, tendo como enviado especial conhecido mais de setenta países em todos os continentes do mundo. Trabalhou também na SIC e no jornal O Jogo. Presidente do Vitória de Setúbal e VFC/SAD em 2008/2009 e administrador do Vitória de Setúbal/SAD em 2005, ano em que o clube venceu a Taça de Portugal. Medalha de Honra da cidade de Setúbal por mérito desportivo.

O líder-treinador: a importância da liderança no futebol

Um ou dois anos depois de José Mourinho ter “explodido” no mundo do futebol dizia-se, em Portugal, que ele transformava jogadores banais em super jogadores e equipas banais em super equipas.

Quando Pep Guardiola iniciou a sua carreira de treinador principal no Barcelona e os resultados do seu trabalho começaram a aparecer, desde cedo se percebeu que estávamos perante um treinador diferente, um estilo diferente de jogar, uma nova forma de abordar os princípios do jogo.

Ao fim de mais de duas décadas ao comando do Manchester United, Sir Alex Fergusson mantém-se firme ao leme do clube, ganha com consistência e afirma-se, todos os dias, como um técnico que vale mais, é superior aos seus jogadores e tem-se a sensação que sem ele o Manchester valerá metade do que vale.

Trata-se de três treinadores que se destacam de todos os outros, que apresentam resultados e que já ganharam praticamente tudo o que há para ganhar no mundo do futebol. Estes treinadores, juntos, na última década, obtiveram mais sucesso que todos os outros.

O que, então, os torna diferentes? Sim, porque eles são, efetivamente, diferentes.

Será que eles sabem mais de futebol que os outros?  Sabem mais de tática? Sabem mais técnica? De como se prepara uma equipa? Conseguem fazer melhores observações de adversários? Descobrem jogadores que os outros não descobrem? Têm segredos quanto aos princípios de jogo que pretendem? Sabem algo que os outros não sabem sobre o próprio jogo?

Julgo que não. Acho que no mundo global de hoje já está tudo nos livros, na net e acessível em qualquer parte do mundo a qualquer um. Quem quiser saber de tática, de técnica, do jogo, basta ligar um computador ou ir a uma livraria ou biblioteca. Quem quiser saber como joga o Real, o Barcelona ou o Manchester basta ligar a televisão.

Porque são, então, estes três homens únicos e irrepetíveis? Porque é que ninguém consegue ganhar o que eles ganham? Enfim, porque é que Mourinho transforma jogadores e atinge resultados? Como é que Guardiola pegou um conjunto de simples jogadores da “cantera” e os transformou na melhor equipa do mundo? Porque é que Sir Alex, ao fim de mais de 20 anos, continua a ganhar e todos os dias se consolida mais e melhor como treinador do Manchester?

Serão eles melhores treinadores do que os outros? Para mim são, mas não porque saibam mais de futebol que os outros. São melhores porque a sua mais-valia enquanto treinadores se consolida nas suas capacidades de liderança. É aqui que eles são muito diferentes dos outros: na sua liderança! E é por isso que eles são inimitáveis. Porque um líder não se imita. Ele é único porque é quem é, da forma como está ali, pelo homem e ser humano que é, pela sua família, pelos seus amigos, pelo seu contexto. As suas vitórias não são fruto do acaso, não são furtuitas e não são efémeras. Ganham hoje e continuam a ganhar amanhã. Os títulos não dependem deste ou daquele jogador, da bola que bateu na trave, do árbitro que não marcou o penalti. Porquê? porque eles antes de jogarem já são campeões e já são campeões não porque sabem mais de futebol que os outros, mas porque são líderes diferentes dos outros e é aqui que reside o seu grande segredo: eles sabem, cada um ao seu estilo e no seu contexto, como conduzir homens antes de saberem conduzir jogadores. É por isso que ganham consistentemente.

Em última análise eu diria que a eficácia máxima da liderança se consegue quando o líder consegue retirar dos seus liderados o melhor que eles têm para dar, o melhor que têm dentro de si.

Mourinho, Guardiola e Fergusson são os três treinadores que conheço que mais perto estarão de atingir este desígnio. Porquê? Porque não são apenas treinadores, são treinadores-líderes, com tudo o que isso significa. Antes de serem treinadores são líderes e este facto marca a indelével diferença. Por isso, eles conseguem retirar dos seus jogadores o melhor que eles têm para dar. Por isso eles não constroem, apenas, jogadores. Eles constroem campeões na sua globalidade. Está no ADN da sua liderança. E os seus jogadores, que também querem ser campeões, sabem bem isso. Sabem que com eles ganham mais, que com eles são melhores, logo seguem-nos e ao segui-los dispõem-se a dar o melhor de si em prol do grupo que representam. Ora, é esta a grande diferença entre os lideres treinadores e aqueles que são apenas treinadores. A sua motivação passa por transformar os seus profissionais em profissionais mais competentes na sua globalidade, como homens, como jogadores, como pais, filhos, amigos, etc. Esta é uma motivação que não se paga, que não tem preço, que não tem prémio de jogo. Não há dinheiro que me pague a sensação de ser hoje um homem mais completo do que era ontem. É desta forma que o conceito de “superação” assume capital importância na temática da liderança. No fundo, a história do ser humano é a história da sua luta pela superação. É a constante luta que temos para nos superarmos todos os dias, que nos faz levantar todos os dias e ir à procura de mais e melhor. Por isso falamos em incompletude, só nos tentamos superar porque estamos e estaremos sempre até morrer, incompletos. Também por isso, quando falamos na história do ser humano, falamos numa história inacabada, ou uma história sempre por cumprir em todas as circunstâncias. A história do ser humano, enquanto ele puder transcender-se ou superar-se, nunca estará acabada.

Ora, é esta ideia de superação, que estes três treinadores conseguem incutir nos seus jogadores e ao fazê-lo “prometem-lhes” que eles vão ser melhores amanhã do que são hoje. Livremente, eles dispõem-se a dar o melhor de si para cumprir os objetivos globais, de todos e de cada um. Estamos, então, a falar de liderança, de condução de seres humanos e isto faz toda a diferença, por isso também faz toda a diferença sermos líderes ou apenas treinadores.

Retirar o melhor que cada um tem dentro de si não depende de qualquer ordem. O meu superior hierárquico pode obrigar-me a executar uma tarefa e eu executo-a. Jamais ele me poderá obrigar a dar o melhor de mim mesmo na execução dessa tarefa. Isso é algo que já depende da minha vontade interior e isso nenhum homem controla, a não ser eu próprio. Logo, eu só dou o melhor de mim quando quero. Então quando é que eu dou o meu melhor? Quando acredito e quando acredito sigo. É aqui que se funda a liderança. Quando o líder nos faz acreditar que se eu seguir o seu caminho vou ser um homem melhor, um profissional mais capaz, que vou conseguir vencer, que vou poder proporcionar, a mim e aos meus, um melhor futuro. Todos ganhamos. É aí que eu dou o melhor de mim mesmo, quando acredito que estou no caminho certo porque vou receber algo em troca e não, necessariamente, dinheiro. No fundo, é quando acredito que amanhã me vou superar, e depois de amanha também, e depois de depois de amanhã também… e assim eu sei que a minha história não vai acabar por aqui. A minha motivação é constante, porque há sempre algo em que eu me vou poder superar.

É assim que Mourinho, Guardiola e Fergusson conduzem as suas equipas. Os seus jogadores, no Real, no Barcelona ou no Manchester, já são ricos, já tem títulos, já ganharam o respeito da sociedade. O que os move, então? O que os faz correr? Dinheiro? Títulos? Admiração? Eles já têm tudo isto. Desta forma, é na sua busca pela superação que encontramos a resposta. Por isso, acho que quem apenas sabe de futebol…de futebol nada sabe. Primeiro, antes de tudo, vem o humano. Os jogadores, antes de serem profissionais são homens e Mourinho, Guardiola e Fergusson, sabem-no bem. Perceberam claramente, que estão no capítulo do humano, que antes de falarem ao jogador têm de falar ao homem. Só depois vem o futebol.

É este o seu segredo e a partir daqui operacionalizam toda  a sua liderança. É isto que torna as suas equipas diferentes, por isso ganham consistentemente, por isso já são campeões mesmo antes de jogarem, por isso, como disse, embora com estilos muito diferentes, marcam a história do futebol mundial: porque são líderes, muito antes de serem treinadores de futebol.

Luis Lourenço

Mi equipo y yo

Hace unos minutos un jugador profesional de fútbol, y a su vez entrenador de un equipo de chicos de 11 años, me ha preguntado cómo podía hacer entender a sus jugadores de la importancia de jugar en equipo. Pol, cree que debido a los buenos resultados y el nivel del grupo en las últimas semanas éstos habían caído en el error de jugar de forma anárquica e individualista para buscar su lucidez personal. Curiosamente él es el mejor ejemplo para hacerles entender a los chicos de la importancia del colectivo y de su necesidad para conseguir los logros. Pol se ha hecho futbolista en las últimas temporadas a base de sacrificio, trabajo y respeto al grupo. Dio el salto de juvenil División de Honor a 2a B y sus inicios, como los de muchos otros futbolistas, no fueron nada fáciles pero acabó haciéndose un sitio de titular jugando incluso fuera de su posición natural. El propio Director Deportivo del club, Quique Cárcel, un exjugador también con una dilatada carrera deportiva en 2a A, 2a B y 3a división cuando Pol ya era titular indiscutible me reconoció que lo que había vivido con él no lo había visto nunca en ningún otro compañero. Quique destacaba su generosidad y su entrega en los entrenamientos cuando ni siquiera entraba en las convocatorias y le reconocía un estado de ánimo y de entereza digno de admirar. Nunca una mala cara ni una queja por su situacion personal. Hoy, evidentemente porque posee condiciones para jugar a fútbol, es titular en el CE L’Hospitalet, pero es cierto también que muchos otros jugadores con sus mismas condiciones o mejores juegan algunas categorías por debajo de la 2a B. Y es aquí por lo que comentaba anteriormente que es el mejor ejemplo para sus chavales. Hay grandísimos jugadores con muy buenas condiciones físicas, técnicas y tácticas que nunca llegan a ser futbolistas porque les falta lo más importante: tener una mentalidad de élite, de autoexigencia, de sacrificio y una determinación mental para el trabajo y la competición que los convierta de simples jugadores o buenos peloteros  en futbolistas. Nada que ver una cosa con la otra. Hay dos factores que considero vitales para la formación de un futbolista, más allá de que tenga condiciones para serlo: el primero que tenga claro el coste del camino y que sea consecuente con ello siempre, que su rendimiento en las sesiones y la competición sea de alto rendimiento y regular independientemente de los momentos en forma de minutos por los que tenga que atravesar o por su buen estado de forma. Ser capaz de encontrar un equilibrio personal que le lleve a no rendirse o decaer en los malos momentos y vencer la relajación en los buenos manteniendo siempre su nivel. Y el segundo entender que para ser futbolista debe convivir en un ambiente del que no puede abstraerse y debe respetar unos códigos imprescindibles para su éxito. El fútbol es un deporte colectivo y el futbolista debe entender de la importancia de sus compañeros para su desarrollo y para su juego. La unión entre sus intereses y objetivos personales y los del grupo deben ir de la mano para que cada uno logre los suyos, ya que de forma aislada no es posible. El respeto al grupo, en los buenos y malos momentos personales, el compromiso con él  y la conciencia de que tanto a nivel de convivencia como a nivel de juego necesitas a todos esos compañeros que entrenan día tras día contigo aunque, paradójicamente, algunos sean los que en ocasiones te quitan el puesto, es imprescindible para dejar de ser un  jugador de pelota y convertirse en futbolista. Pol sabe perfectamente lo que debe decir a sus chicos, él sabe de lo estoy hablando… solo hace falta que los siente en el vestuario y les transmita todo eso que siente y lleva dentro. Molta sort Pol!.

La Copa, para los pobres

Ayer por la noche asistí a ver el Prat-Llagostera de la 3a ronda de la Copa del Rey, la última donde las eliminatorias se disputan a partido único. En el campo del Prat, que presentaba una lleno absoluto, se jugaba un partido que daba paso a unos dieciseisavos de final donde ya entran en liza los veinte equipos de la 1a división. Hoy era noticia en todas los canales estatales la vivencia en directo del sorteo por parte de los clubes más humildes que aspiraban desde todos los estamentos del club que éste les deparara la mejor de las suertes con el emparejamiento de su equipo con Real Madrid o FC Barcelona en primera instancia y sino con otro primera división como mal menor. Los abrazos y saltos de alegría por parte de los jugadores del Alcoyano, los más afortunados económica y deportivamente hablando junto al Alavés, que se enfrentará al Barça, daban aún más mérito e importancia a la consecución del pase de ronda y cumplirá el sueño de muchos futbolistas que probablemente nunca volverán a pisar el césped del Santiago Bernabéu o del Nou Camp.

Pero en este formato de Copa a partir de dieciseisavos de final, a diferencia de lo que ocurre en Inglaterra donde todas las eliminatorias se disputan a partido único y en el campo del equipo que gane el sorteo, la eliminatoria se disputa a doble partido provocando a partir de esta fase que los pobres tengan muchas menos opciones de seguir avanzando en la competición en beneficio, como pasa siempre, de los más ricos y poderosos. A partir de ahora será una verdadera gesta que los equipos más modestos, los que hoy escuchaban la radio con la esperanza de jugar contra un primera división, avancen en el torneo y puedan pasar de ronda y encontrarse con un nuevo equipo de la elite. Claro que hay ejemplos, y cercanos, pero se ganaría en emoción si el pase se jugase a 90 minutos y sería mucho más habitual ver a los más pobres codearse y pintarle la cara a más de un grande, algo que para muchos, entre los que me incluyo, es parte de la grandeza de este deporte. Es evidente que el fútbol no solo podía ser reflejo de la sociedad en lo bueno sino que también lo es en lo malo, y las diferencias de clases existentes en cualquier sociedad se dan también en un fútbol que sigue premiando a aquellos que más dinero y posibilidades tienen.

Probablemente me deje llevar por la admiración que siento por el fútbol inglés, pero seguimos teniendo mucho que aprender de un fútbol en el que todas las eliminatorias del torneo se disputan a partido único y en campo neutral a partir de las semifinales, incentivando eliminatorias más abiertas e igualadas entre conjuntos de diferente categoría y una mayor igualdad de condiciones para aquellos menos favorecidos.

El topo II

Estos últimos días, al escuchar por la radio algunos fragmentos de la última charla que dio Marcelo Bielsa en el vestuario de Athletic de Bilbao la pasada temporada, he recordado un escrito de hace unos meses en referencia a la figura del topo. La charla fue grabada y posteriormente filtrada a los medios de comunicación por alguno de los allí presentes. Esta profanación, que como dije en su día debería ser censurada por los diferentes miembros del vestuario rojiblanco y su autor señalado públicamente con el dedo, no hace más que seguir empañando la que en su día parecía ser una de las mejores temporadas en la historia del Athletic. No creo que muchos de los jugadores que formaron parte de esa plantilla, merezcan ser cuestionados porque uno de ellos haya osado quebrantar la privacidad del lugar más íntimo de un equipo de fútbol. La propia plantilla debería acorralar al culpable, señalarlo públicamente por su traición y  limpiar así al resto de toda sospecha.

Lo sorprendente de este episodio y en contra de lo esperado por muchos, fue la reacción del propio entrenador argentino. Bielsa, tras la primera emisión en público de una parte de la grabación, argumentó que no lo consideraba algo grave ya que es habitual que, si bien no de forma tan explícita como en el caso de la grabación, algunos jugadores filtren informaciones de dentro del vestuario y éstas sean reproducidas, textualmente algunas de ellas, por algunos periodistas o medios de comunicación. Por mucho que Marcelo no se sorprenda de un episodio así, muy probablemente condicionado por la situación en la que se encuentra tras algunos conflictos con diferentes jugadores, empleados y con el propio club, y sabedor de que no está en la mejor posición, ni deportiva ni de relación con diferentes miembros de la institución para actuar con mayor contundencia, capítulos como este deberían ser erradicados de un deporte que ya posee demasiadas trabas externas como para alimentar polémicas desde el propio seno del vestuario.

En cualquier caso, lo que queda patente es que el topo, muy probablemente cabizbajo y mudo durante la charla, sin argumentos y sin más capacidad de autocrítica que justificar con factores externos su rendimiento o situación personal a aprovechado una situación de debilidad del entrenador y de confusión en el entorno para actuar de manera infame y cobarde. Por su parte, el entrenador de Rosario en su charla asume delante del grupo su responsabilidad por las derrotas, acusa al colectivo duramente por el bajo rendimiento en ambos partidos y señala personalmente con nombre y apellidos a algunos de los jugadores. Un discurso muy diferente y mucho más contundente que el ofrecido públicamente, porque Marcelo Bielsa a diferencia de su súbdito se comporta como un caballero que lava los trapos sucios en una casa que algún millonario prematuro, como él mismo define, le ha profanado.

Cuando el que manda es de paja

Toda estructura de fútbol base debe tener una cabeza visible. Un responsable que lleve el timón del barco, marque las directrices y tome decisiones aunque algunas de ellas sean impopulares. El cargo de director deportivo o coordinador es imprescindible en toda entidad deportiva y no cabe duda que mientras más grande es el club mayor capacidad, responsabilidad y personalidad deberá tener aquel que dirige la organización.

Cuando este responsable no manda se convierte en una persona de perfil sumiso que acepta sin rechistar todas y cada una de las decisiones técnicas que vienen desde arriba, decisiones que debieran ser únicamente competencia suya. Cuando el coordinador no manda se convierte en un eslabón que por un sueldo, más o menos digno, se deja ‘aconsejar’ por aquellos que realmente toman las decisiones. Cuando el responsable de fútbol base no manda se convierte en lo que conocemos vulgar o coloquialmente como un ‘pintao’.

Debe estar de moda que en algunos cargos aquellos que los ostentan no tomen decisiones relevantes o por lo menos no todas las que ellos quisieran, yo también he estado en clubes en los que esto funciona así. Imagino que por una cuestión de protocolo debe existir el cargo, pero en muchas ocasiones se busca una persona que permita que sean otros los que decidan por él o le impongan algunas decisiones. E imagino también que la decisión de cesar a José Antonio García Escribano, técnico del juvenil A del RCD Espanyol con una notable trayectoria a sus espaldas, se debe a la trágica situación del equipo después de tan solo tres jornadas. Lo que no tengo tan claro es quién toma la decisión, porque tengo la humilde intuición que el último coordinador que mandaba en el club era Josep Manel Casanova.

Cruce de estilos

Cuando se enfrentan dos equipos, uno de ellos con una filosofía de juego claramente basada en la posesión del balón y en el ataque organizado y otro con un estilo manifiestamente basado en el contraataque el guión del partido es muy evidente, e independientemente del resultado, todo el mundo sabe lo que va a ver. ¿Pero qué pasa si los dos equipos juegan al contragolpe?. En este caso, o bien uno de los dos, el que se considera superior o juega como local acepta tomar la iniciativa o bien suelen ser partidos con pocos espacios, transiciones cortas y pocas opciones de gol que se acaban decidiendo a balón parado, alguna jugada aislada o una individualidad. ¿Qué pasa cuando un equipo educado para el contragolpe debe tomar la iniciativa por el rol con el que afronta un determinado encuentro o porque el resultado es desfavorable?. En esta circunstancia, en ocasiones, se aprecian carencias a nivel de ataque elaborado, falta de claridad ofensiva, de movimientos de ataque y poca profundidad en el juego. Por el contrario, si los que se enfrentan son dos equipos que elaboran mayoritariamente en corto y buscan con la posesión de balón intentar hacerse con el control del partido y llegar a zonas de finalización sucede una situación similar a la anterior, o uno de los dos adopta el papel de inferior en ese encuentro y cede el balón a su adversario para jugarle al contraataque o los dos intentan ser fieles a su estilo viéndose en la mayoría de casos un duelo por el control de la pelota, ya que ambos entienden que así  generarán más opciones de gol que el adversario; estos partidos se acaban decantando casi siempre del lado de aquel que posee mejores individualidades. Algo que parece evidente en cualquier caso, pero en muchas ocasiones un equipo de menor calidad técnica y con peores individualidades que su contrario puede aspirar a ganar el encuentro o la eliminatoria planteando un partido al contragolpe y no tendría prácticamente opciones en un tú a tú con su adversario. De la misma forma, cuando un equipo que apuesta por un fútbol combinativo y de largas posesiones  debe adoptar un juego más directo por el estado del campo, la climatología, la presión adelantada del rival o en el tramo final de un partido con marcador adverso se ve un plan B poco elaborado y mucho menos efectivo que aquel por el que apuestan normalmente.

De todas formas, si bien es cierto que algunos equipos tienen una vocación fiel por un estilo y ésta es invariable en cualquier circunstancia no es menos cierto que estos mismos equipos, y todos en general, deberían tener un plan B para afrontar determinadas situaciones que se producen en un partido. Y aquí nos encontramos ante dos grandes casos: en primer lugar que muchos equipos no tienen clara una filosofía ni de ataque organizado ni de contraataque y no se sabe muy bien lo que quieren ni a lo que juegan; y en segundo lugar, que muchos de los equipos que optan por una idea de juego basada en el contragolpe tienen un vago plan B, en el caso que lo tengan, y son equipos torpes y sin ideas ofensivas cuando tienen que recurrir a otra estrategia. Así como a la inversa, muchos equipos que optan por un juego organizado y de balón raso se encuentran con dificultades cuando deben encontrar otras vías para adaptarse en ese momento a la situación del juego.

Entiendo que un equipo debe por el perfil de sus jugadores o filosofía de club decantarse por una idea principal de juego que será la que mejor rendimiento dará a ese colectivo, pero debe tener también otros argumentos trabajados y automatizados para jugar de otra forma ante un determinado rival o en un momento del partido en el que fuese necesario por cualquier motivo realizar un cambio de ‘chip’. Sorprende ver equipos de elite sin una idea clara de juego, pero también grandes conjuntos que no contemplan otras opciones y que tienen en la variabilidad y la riqueza del juego un obstáculo que les impide adaptarse y competir con argumentos visibles a pesar de contar con jugadores que pueden adoptar diversos roles. Por otra parte, y sea cual sea la opción u opciones que se elija/n lo que siempre debe estar presente es un orden táctico que de sentido a su forma de jugar, que haga cómplices  a los jugadores dentro de una misma idea colectiva con más o menos variantes y que sepan todos ellos interpretarla y entenderla dentro de un mismo espíritu grupal. Como hace unos años dijo Arrigo Sacchi “si el partido está desordenado puede ser por dos cosas: o los jugadores están mal físicamente o están mal entrenados”… pues eso.

El talento no se compra

Hace unas semanas cenando con Jaehyung Lee, director de la revista coreana Best Eleven, y otras personalidades del fútbol coreano tuve una conversación surrealista con dos de los integrantes de la velada, un padre y su hijo, joven jugador en activo. Después de algunos minutos de conversación sobre el fútbol coreano y español, me comentaron que tras varios años de estudio habían elaborado un método de entrenamiento para conseguir en un futuro jugadores en cadena de la talla de Iniesta y Xavi. Hasta el propio intérprete me ponía cara de saberle mal lo que debía traducirme, supongo que al ver también algunas de mis caras y escuchar algún comentario cómplice que le hice en castellano tras las primeras traducciones.

El fútbol coreano, como su propia cultura y sociedad, es un fútbol con buenas maneras y ganas de evolucionar pero los métodos de entrenamiento distan mucho aún de los europeos. Corea del Sur es un país que ha crecido a todos los niveles a una velocidad de vértigo desde los años ochenta hasta nuestros días, convirtiéndose en la actualidad en un país altamente desarrollado a nivel mundial. Pero en fútbol existen una serie de factores que no se pueden obviar, y uno de ellos es que el talento del jugador, ese que hace que un compañero de Iniesta o Xavi en edad alevín juegue en tercera o segunda B y ellos al nivel que están no se puede desarrollar como si fuese un ordenador ni comprar con dinero. Acerca del eterno dilema de si el jugador de fútbol nace o se hace, creo que es importante el periodo de formación de éste, pero hay una parte innata que no se aprende en las escuelas de fútbol que el jugador lleva dentro, desarrolla en la calle y ésa por mucho esmero que pongan sus respectivos entrenadores o por mucho dinero e influencia que tenga el padre no se puede comprar. Si el jugador no tiene condiciones innatas para jugar a fútbol, por mucho dinero que se invierta en él jamás llegará ser Iniesta o Messi.

En la formación de jugadores, es tan importante saberlos guiar y formar en las diferentes etapas, como realizar una buena selección de talentos, de jugadores avanzados al resto y que posean mejores capacidades o virtudes que el resto de chavales de su edad. Encontrar esos diamantes en bruto que tras años de trabajo brillen. Por eso, aunque mis amigos coreanos se empeñen en producir jugadores igual que lo hacen con los artilugios tecnológicos me temo que mucho deben cambiar las cosas para poder producir futbolistas en cadena.

La mayoría de los mejores jugadores de elite proceden de barrios y familias humildes, se han criado en situaciones adversas, han jugado horas en la calle y han entrenado con pocos recursos en sus inicios. Ese perfil de jugadores, de carácter más bravío que los de escuela, no se crean en los campos de entrenamiento, hay que descubrirlos y luego formarlos. Y es cierto, que son más complicados de ‘domesticar’ que el resto, pero para entrenar y competir… ¡dame once callejeros!.

Montse Cascalló

Máster en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona y Postgrado en Psicología del Alto Rendimiento. Ingeniero Químico IQS y Licenciada en Ciencias.

Coach profesional certificada por ICF, especializada en coaching deportivo y liderazgo.  Ex jugadora y entrenadora de baloncesto.

Directora del área de Coaching Deportivo del Institut Gestalt de Barcelona y promotora de  MCOACH (www.mcoach.es),  trabajando como coach y formadora de entrenadores, deportistas y ejecutivos.

Conferenciante y colaboradora de diferentes clubes y federaciones.

Co-autora del libro “PNL & Coaching” una visión integradora, de la ed. Rigden.

Presidenta fundadora de ACECAT, Asociación Coaching Deportivo de Cataluña.

Me considero una persona entusiasta, motivadora y de gran energía, con una gran pasión por ayudar a las personas a desarrollar su potencial para afrontar con éxito grandes retos y vivir una vida más plena y satisfactoria.

El liderazgo del capitán en un equipo deportivo

Cuando hablamos de rendimiento deportivo en deportes de equipo, todavía nos cuesta mucho valorar correctamente el peso de cada factor y su contribución a los resultados. La importancia de la condición física y dominio técnico de los deportistas se admite sin discusión y vamos a tener la oportunidad de comprobarlo en las olimpiadas. Poco a poco se empieza a aceptar la importancia de los aspectos psicológicos y emocionales, más sutiles y difícil de observar para el gran público, pero absolutamente críticos para el alto rendimiento. ¿Cómo puede llegar un deportista a competir en la élite sin una motivación excepcional que le lleve a entrenar sin desfallecer, a ver sus fracasos como oportunidades de mejora para continuar con fuerzas renovadas  hasta la maestría?. ¿Cómo puede llegar a la cima sin sucumbir al estrés de la competición o sin una concentración que le permita tomar la decisión correcta en cada momento?. ¿Alguna vez pensamos en ello cuando vemos a un jugador de baloncesto, futbol, voleibol, balonmano, hockey o incluso waterpolo? quizás alguna vez,  probablemente cuando vemos como se desaprovecha el talento de un deportista desmotivado, o como baja el rendimiento el estrés o la falta de control emocional en la competición… la verdad es que nos queda todavía un largo camino por recorrer aun en este sentido, para que el coaching  deportivo y la psicología del deporte ocupen el lugar que les corresponden y aporten valor a la mejora del rendimiento deportivo. Y aun podríamos hablar de alimentación y otros factores…

Sin embargo todavía hay un factor más desconocido y con una contribución más importante al rendimiento de un equipo deportivo, y se trata justamente de “el liderazgo del entrenador”. Si preguntáramos   -¿qué porcentaje de contribución a los resultados de un equipo consideras que tiene el líder? la mayoría se sorprenderían por la pregunta en si misma,  y muy pocos acertarían con el resultado… pero la realidad es que se han realizado estudios desde diferentes universidades  para medir la influencia del clima emocional en el rendimiento de un equipo y para medir el impacto del líder en el clima del equipo y actualmente se estima que la influencia del líder en el clima emocional del equipo se estima entre el 50% y 70%, y el clima se considera que contribuye en más de un 30% a los resultados, ¿sorprendente?, quizás no tanto si pensamos en casos como los de Pep Guardiola, Vicente del Bosque o Steve Jobs, líderes que han conseguido resultados extraordinarios con sus equipos, por poner algunos casos bien conocidos por todos.

Así resulta crítico trabajar y desarrollar el liderazgo para conseguir mejorar el rendimiento de un equipo y aquí surge la siguiente pregunta: ¿quién es el líder de un equipo deportivo?. La respuesta académica sería el entrenador, pero la respuesta real, si preguntamos a los integrantes de un equipo, muchas veces señalaría al capitán u otro integrante del equipo. ¿Qué sucede entonces?, ¿cómo podemos mejorar el liderazgo si ni siquiera tenemos claro quien lidera?.  En este punto resulta interesante conocer la teoría del triple liderazgo de la roja (la selección española de futbol actual) que reconoce que una parte muy importante del éxito de la roja se deben a la extraordinaria coordinación que se forjó entre capitán-entrenador- directivo de la federación, de aquí el nombre de triple liderazgo.

Obviando el tema del directivo, si es importante trabajar siempre el doble liderazgo entrenador-capitán si queremos conseguir un clima emocional del equipo óptimo que permita mejorar los resultados deportivos. Esta es la razón por la que todos los entrenadores y las entrenadoras de equipos deportivos que han trabajado conmigo, conocen bien la importancia que doy de trabajar y desarrollar el liderazgo de sus  capitanes y capitanas, así como los grandes beneficios obtenidos gracias a esta tarea. El desarrollo del liderazgo del capitán reporta no sólo una mejora palpable en el clima y la cohesión del equipo, sino también en el rendimiento y los resultados deportivos.

La respuesta que los integrantes de un equipo dan a la pregunta: - ¿Quién es vuestro líder?  Evidencia que dentro de todo equipo deportivo, y más allá de la capacidad de liderazgo del entrenador, existe siempre un líder reconocido por los integrantes del equipo, a veces dos…, y precisamente por eso hay que conseguir que este liderazgo sea positivo y no tóxico para el equipo, que sea una ayuda y no una piedra para el entrenador. Aquí y antes de seguir quisiera hacer una puntualización importante: toda referencia al capitán o a la capitana en este artículo es una referencia al líder natural del grupo, que idealmente tendría que ser el capitán o la capitana, ya sabemos que no siempre es así, en cualquier caso hablamos siempre de capitán o capitana refiriéndonos al líder natural.
Una vez reconocemos la existencia de esta figura dentro del equipo, vale la pena recordar que es lo que la caracteriza como líder. Nos resultará de ayuda  recordar los dos aspectos más importantes de todo liderazgo:

-El primer aspecto es la “función emocional del líder”, el líder es una persona que transmite emociones positivas al grupo y esto lo consigue porque tiene un carácter en general optimista y es muy expresivo, podemos decir que maneja magistralmente la alegría, la sonrisa y las bromas, aunque no siempre lo haga cuando toca o cuando al entrenador le gustaría está claro… (si os fijáis cuando los líderes se vuelven negativos, pierden adeptos rápidamente, puesto que la gente busca y se junta con quien transmite emociones positivas, podéis ver también las pocas ganas que todos tenemos ahora de seguir a nuestros políticos actuales que no nos generan muchas emociones positivas…).

-El segundo aspecto del liderazgo es la “función generador de significados” que quiere decir exactamente que ante cualquier situación nueva o desconcertante, la reacción del grupo es girarse hacia el líder para ver/oir su opinión. El grupo espera  para ver qué significado atribuye el líder a la situación. Si os fijáis veréis que el día que abroncáis al equipo por mala actitud o que cambiáis el estilo de entrenamiento, el lugar o simplemente que queréis introducir una nueva dinámica que habéis aprendido, ante la novedad, los jugadores miran la cara de su capitán y esperarán su reacción y opinión, que harán rápidamente suya; creo que ya os estáis imaginando ahora la importancia de una buena colaboración entre capitán y  entrenador para qué podáis hacer vuestro trabajo con efectividad, se trata de sumar en vez de tener un desconocido o enemigo en el vestuario. El hecho que esta colaboración entre capitán y entrenador exista o no exista es responsabilidad directa del entrenador y pasa para reconocer el líder del equipo como tal, establecer con él un entorno a confianza y pactar sus responsabilidades como líder positivo  ¿Lo hacéis regularmente con vuestros capitanes y capitanas?

Un aspecto importante es saber identificar si el liderazgo del capitán o capitana resulta beneficioso o tóxico para el equipo, es decir, si contribuye de forma positiva al clima y rendimiento, siendo impulsor de esfuerzo, generador de ilusiones e integrador de todos los componentes del equipo, o justo al contrario. Quizás el líder no contribuye a los objetivos o está integrando sólo una parte de los componentes pero no a todos los miembros del equipo.

En el caso de un liderazgo tóxico del capitán o líder natural, la necesidad de trabajar y desarrollar este liderazgo se revela crítica, de lo contrario una gran parte del trabajo y esfuerzo del entrenador se acabará perdiendo. La habilidad del entrenador para proporcionar al líder un espacio de expresión de emociones positivas, cuando haga falta, y de ayudarlo en el desarrollo de un liderazgo positivo, al tiempo que le ayuda a tomar conciencia de sus puntos fuertes como líder y también de sus áreas de mejora, nos reportará el gran beneficio de un aliado seguro en los momentos críticos y un multiplicador de las emociones positivas, del efecto de nuestro trabajo de motivación y también del disfrute del equipo por los objetivos logrados, un puntal del trabajo futuro.

Resulta muy alentador desarrollar el liderazgo propio como entrenador a la vez que ayudáis a vuestro capitán a desarrollar el suyo, trabajando juntos para el equipo aprenderéis el uno del otro, creceréis y mejoraréis como deportistas y como personas y de las sinergias nacerá una amistad y complicidad que disfrutaréis mucho tiempo. Y lo que es más importante, saldrá una alianza que llevará al  equipo a conseguir altas cotas de rendimiento y satisfacción. ¿Y cómo podemos hacer para ayudar a nuestros capitanes a desarrollar este liderazgo positivo y colaborador? Pues el primer paso es valorarlos como líderes  y ayudarles a tomar conciencia de las implicaciones que tiene su condición de líder en el clima y rendimiento del equipo al tiempo que los animáis a asumir la responsabilidad de contribuir a la mejora del equipo; el segundo paso será ayudarlos a reconocer sus puntos fuertes y como los pueden aprovechar en favor del equipo; el tercero será ayudarlos a darse cuenta de sus limitaciones y áreas de mejora, comprometiendo con ellos objetivos de mejora de su liderazgo ( de forma adicional a sus objetivos deportivos); el cuarto paso… bien creo que con esto ya tenéis suficiente trabajo para empezar a trabajar con vuestros capitanes ¡cuando lleguéis al cuarto paso hablamos!.

Os animo a todos a identificar los líderes naturales de vuestros equipos, a reconocer su liderazgo y la contribución capital que tienen, y más allá de que sea una persona con la que tengáis inicialmente un trato fácil o difícil, os animo a trabajar con ellos codo a codo para desarrollar un liderazgo positivo y colaborador, os puedo bien prometer que muy pronto vosotros y todo el equipo disfrutará de los beneficios de este trabajo.  Estoy a vuestra disposición para ayudaros en este apasionante trabajo de desarrollar el liderazgo para mejorar el rendimiento y con gusto responderé vuestros mensajes electrónicos explicándome vuestras experiencias de desarrollo del liderazgo de vuestros capitanes y capitanas. ¡Ánimos y adelante, que hay mucho trabajo a hacer ahora para empezar a preparar la nueva temporada, y el tema del capitán es uno de ellos!.

Montse Cascalló Piqueras
montse.cascallo@mcoach.cat


Bibliografía:
-El líder resonante crea más. Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie McKee. Ed. De Bolsillo.
-El nuevo entrenamiento deportivo. Jerry Lynch. Editorial Tutor
-Coaching con PNL. Joseph O’Connor, Editorial Urano

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